Victoria de Laura Fernández en elecciones de Costa Rica da la vuelta al mundo
Prestigiosos medios internacionales catalogan a la presidenta electa como “derechista” y “populista conservadora”.
La victoria de Laura Fernández en las elecciones del domingo en Costa Rica no pasó desapercibida para los principales medios internacionales, que destacaron el carácter histórico del resultado y el marcado énfasis de la nueva mandataria en una política de seguridad inspirada en modelos de línea dura como el del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
The New York Times tituló su cobertura como Costa Rica elige candidata de derecha en medio de temores sobre el crimen y subrayó que el triunfo de la politóloga se explica por una crisis de seguridad sin precedentes en un país tradicionalmente asociado con la paz y la estabilidad.
El diario estadounidense resaltó que la exministra de la Presidencia y de Planificación, de 39 años de edad, logró imponerse en primera vuelta al capitalizar la popularidad del presidente saliente, Rodrigo Chaves, y el temor ciudadano ante el aumento de homicidios vinculados al narcotráfico.
Según el medio, la elección consolida la continuidad del proyecto político del gobernante y abre interrogantes sobre el futuro de la institucionalidad democrática costarricense, ante propuestas como la suspensión de garantías individuales, la construcción de una megacárcel y posibles reformas constitucionales.
Por su parte, CNN definió a Fernández como una “populista conservadora” y afirmó que su victoria se dio en un escenario marcado por la violencia, el desencanto político y la apatía ciudadana. La cadena subrayó que el Partido Pueblo Soberano, liderado por Fernández, podría además obtener mayoría legislativa, lo que le daría un margen de maniobra sin precedentes para impulsar reformas estructurales.
“El país votó por la continuidad del cambio”, destacó la cadena estadounidense de las primeras declaraciones de Fernández, quien prometió restaurar instituciones y mejorar el bienestar social, aunque bajo un enfoque de control más estricto del orden público.
En España, El País tituló Laura Fernández, candidata del Gobierno, será la próxima presidenta de Costa Rica tras arrasar en primera vuelta. Destacó la alta participación electoral y el respaldo explícito de Chaves, así como las críticas de sectores académicos que advierten sobre una posible concentración de poder en el Ejecutivo y un debilitamiento de los contrapesos democráticos.
La futura mandataria rechazó que vaya a instalar un modelo autoritario durante su discurso de victoria.
Por otro lado, la BBC coincidió en que Fernández “navegó hacia la victoria” sin necesidad de segunda vuelta, impulsada por su promesa de profundizar la lucha contra el crimen.
La cadena británica remarcó que será la segunda mujer en gobernar Costa Rica y que asumirá el cargo el próximo 8 de mayo, en medio de expectativas y temores por el impacto de su agenda de seguridad sobre los derechos civiles.
Desde Argentina, La Nación calificó la jornada como “histórica” y destacó que más de 3,7 millones de personas acudieron a las urnas. El diario señaló que Fernández obtuvo cerca del 49% de los votos y que su campaña se basó en “una emulación directa del modelo de seguridad de Bukele”, en un contexto de fuerte preocupación social por el crimen organizado.
El medio alemán Deutsche Welle presenta a Fernández como una politóloga de derecha que se posicionó como “heredera” del presidente Rodrigo Chaves, con un discurso de mano dura frente al crimen y la inseguridad. Destaca su perfil técnico, su paso por el actual gobierno y el simbolismo de convertirse en la segunda mujer en llegar a la Presidencia de Costa Rica, pero subraya las críticas por su propuesta de aplicar medidas al estilo de Nayib Bukele, que sus adversarios ven como una amenaza de concentración de poder.
Además, la agencia AFP la define directamente como una “derechista de línea dura”, asociándola a un estilo confrontativo y a un proyecto de reformas profundas del Estado. Resalta que su figura genera temores de autoritarismo por su cercanía con Chaves y por inspirarse en el modelo salvadoreño, aunque también recoge su discurso de victoria, en el que se autodefine como demócrata y defensora de la libertad, mientras promete un cambio político “profundo e irreversible”.
En conjunto, la cobertura internacional perfila a la presidenta electa como una líder conservadora, alineada con un giro regional hacia políticas de mano dura, cuyo mandato será observado de cerca por su posible impacto en la democracia costarricense, en un escenario marcado por el continuismo del actual gobierno y la consolidación de su proyecto político.

