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Más de 340 personas murieron en las últimas semanas en plena temporada de monzón en India, Nepal y Bangladés, donde las lluvias torrenciales han afectado de alguna forma a millones de personas, en plena pandemia de coronavirus.

En el estado indio de Bihar (este), el más pobre del país, 11 personas murieron y al menos cuatro millones se vieron afectadas por el diluvio.

Más de 300.000 habitantes de aldeas fueron evacuados hacia campos de refugiados, en un Estado de 125 millones de habitantes con un sistema sanitario precario. Más de 46.000 casos de covid-19 han sido registrados hasta la fecha. Los habitantes de Bihar debían respetar un nuevo confinamiento desde mediados de julio, de dos semanas.

"Llegar hasta las víctimas de las inundaciones y ayudarlos no es fácil, a causa del temor que inspira la pandemia", destacó Mahendar Yadav, socorrista.

En el Estado de Assam (noreste), donde han muerto al menos 50 personas en los últimos 10 días, las autoridades intentan socorrer a 1,5 millones de habitantes. Más de 37.000 fueron evacuados a campamentos de urgencia, según la Autoridad de gestión de catástrofes naturales, Pankaj Chakrarvarty.

"No es posible respetar la distancia social en los campamentos", dijo un habitante evacuado, Ranjit Rabha. "Afortunadamente, no tenemos ningún caso de covid-19", aseguró.

En el parque nacional de Kaziranga, que forma parte del patrimonio mundial de la Unesco, 143 animales murieron, entre ellos 16 rinocerontes unicornios, una especie rara.

En Bangladés murieron 129 personas a causa de las peores inundaciones desde 2004, según las autoridades.

"La casa está bajo el agua, no hay alimentos, no hay agua potable", explica Muzaffar Ali, agricultor en el distrito de Sunamganj (noreste). "¿En esta situación, quién se preocupa de la distancia social de las mascarillas?", añadió.

En Nepal, los deslizamientos de tierra y las inundaciones causaron al menos 155 muertos y 57 desaparecidos, según el Ministerio de Interior.