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Las peligrosas maras salvadoreñas -la Salvatrucha y la 18, acérrimas rivales- estarían operando en Australia, tal y como lo hacen en otras naciones.

La alerta la dieron oficiales de seguridad de esta nación de Oceanía, luego de que detectaran varios grafitis idénticos a los que estos delincuentes pintan en las calles salvadoreñas, hondureñas y guatemaltecas, los tres países donde están fuertemente arraigadas.

Se cree que las maras habrían comenzado a germinar en el 2015 y, de acuerdo con las autoridades australianas, los mareros estarían operando en Adelaida con los nombres de Tiny Devils y SPS-13, y su principal interés en el lucrativo negocio del tráfico de drogas.

También hay preocupación de que se estén formando en otras ciudades de esta nación reclutando a jóvenes a los que, a diferencia de sus pares centroamericanos, no tatuarían para no despertar la sospecha de la policía.

Por lo pronto, las autoridades están alertas ante cualquier movimiento de los integrantes de estas bandas, que ya operan en España, Italia, Perú y Argentina, según un reporte de El Diario de Hoy de El Salvador.

La gran pregunta es: ¿cómo habrían llegado hasta Australia? Este rotativo explica que durante la guerra civil que vivió El Salvador en los años ochenta, cientos de salvadoreños emigraron a esta nación oceánica, por lo que se cree -en primera instancia- que los pandilleros son hijos de estos ciudadanos.

"El Departamento de Justicia estadounidense ha señalado que debido a su alcance transnacional, estos grupos son capaces de coordinar operaciones de contrabando de estupefacientes en complicidad con organizaciones internacionales de tráfico de drogas.

"En reiteradas ocasiones, las autoridades han asegurado que la Mara Salvatrucha está vinculada al cártel mexicano de Sinaloa del Chapo Guzmán", escribió el rotativo salvadoreño.

Las maras nacieron en la década de los 80 por parte de inmigrantes salvadoreños de la calle 13 de Los Ángeles y que fueron deportados años después principalmente al llamado Triángulo norte centroamericano, donde siembran el terror entre sus pobladores y mantienen en vilo a las autoridades.