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Se trata de una adolescente, Idil Sirin, que fue rescatada pasada la medianoche del domingo, tras haber pasado atrapada 58 horas bajo los restos de un edificio colapsado, y de una niña de tres años, Elif Perinçek, que fue sacada esta mañana, después de 65 horas de espera bajo los restos de un edificio derruido en Esmirna en el terremoto del viernes pasado.

Los equipos de AFAD, el servicio de emergencias turco, habían conseguido salvar a 104 personas hasta la medianoche del sábado, pero desde entonces solo había podido recuperar cadáveres de los 6 edificios derrumbados en los que sigue la búsqueda de desaparecidos.

La pequeña Elif había quedado atrapada junto a su madre y tres hermanos en un edificio que colapsó entero en el barrio de Bayrakli, en la periferia norte de Esmirna, el único gravemente afectado por el sismo, de 6,8 grados de magnitud, que se produjo el viernes al mediodía.

Según la agencia de Gestión de Emergencias y Desastres (AFAD), se han contabilizado 83 muertos y 940 heridos. Además 17 edificios se derrumbaron en esta ciudad y las búsquedas proseguían en ocho de ellos.

Perdían esperanzas

La esperanza de hallar supervivientes se desvanecía el domingo en el oeste de Turquía, dos días después del poderoso terremoto que dejó al menos 83 muertos, mientras los socorristas seguían recuperando cadáveres entre los escombros.

En Bayrakli, la ciudad turca más golpeada en la región de Esmirna, los equipos de rescate seguían buscando posibles supervivientes entre los escombros de varios edificios derrumbados. Durante la noche un hombre de 70 años fue hallado vivo tras haber pasado 33 horas sepultado bajo las placas de cemento, y fue hospitalizado, según el ministro de Salud.

Pero dos días después del sismo de magnitud 7, según el Instituto Geofísico de Estados Unidos (USGS), y de magnitud 6,6, según las autoridades turcas, se hallaban sobre todo cuerpos sin vida.

El terremoto se produjo el viernes por la tarde en el mar Egeo, al suroeste de Esmirna, la tercera mayor ciudad de Turquía, y cerca de la isla griega de Samos.

Fue tan fuerte que se sintió hasta en Estambul y Atenas. Además, provocó un minitsunami que inundó las calles de Seferihisar, ciudad turca situada cerca del epicentro, y barrió las costas de Samos.

Pero es sobre todo en Bayrakli, distrito de 300.000 habitantes, que ha conocido un importante desarrollo demográfico en los últimos años, donde el sismo ha causado más daño.