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Estados Unidos y China llevan enzarzados en una disputa comercial desde hace más de dos años. Entre julio de 2018 y septiembre de 2019, EE. UU. elevó los aranceles hasta el 25 por ciento sobre casi todas las importaciones procedentes de China. Esto ha tenido un profundo impacto. Antes de que se iniciara la disputa, el 23 por ciento de todas las importaciones estadounidenses procedía de China, lo que solo en 2017 supuso más de 526 mil millones de dólares, prácticamente lo mismo que los vecinos Canadá y México juntos.

A finales de 2019, se constató un descenso de más de 26 mil millones de dólares. "Los dos mayores perdedores del conflicto entre EE. UU. y China son ellos mismos", dice Yasuyuki Sawada, economista jefe del Banco Asiático de Desarrollo (ADB por sus siglas en inglés). Un análisis del ADB llevado a cabo en 2020 revela que el Producto Interno Bruto y el empleo de ambos países sufrirán debido al conflicto.

Las importaciones desde China cayeron

Para los consumidores estadounidenses, la disputa ha significado fundamentalmente tener que pagar precios más elevados por productos chinos, mientras que, para China, el conflicto ha traído consigo una pérdida del valor de sus exportaciones. Las empresas del país americano adquirieron muchos menos celulares, computadoras y mobiliario de la superpotencia asiática a finales de 2019 que a finales de 2017.

En enero de 2020, Estados Unidos y China firmaron la primera fase de un acuerdo encaminado a desescalar las tensiones comerciales. China se comprometía así a la compra de miles de productos estadounidenses por millones de dólares, con el objetivo de reducir el desequilibrio comercial entre ambos países. Ya incluso antes de que entrara en vigor, esta condición parecía poco realista.

Y la pandemia que vino después provocó una disrupción de las cadenas globales de suministros. Pero la economía de China ha sido capaz de recuperarse desde el segundo trimestre de 2020. Al ser una de las principales economías en salir antes de las restricciones, pudo proporcionar lo que necesitaban a países como Estados Unidos. "Parte de ello fue debido al incremento de exportaciones de equipos y suministros de salud," dice Yasuyuki Sawada, del ADB. A ello han contribuído las muchas excepciones arancelarias de Estados Unidos sobre algunos productos, no solo guantes quirúgicos y mascarillas, sino también objetos electrónicos, piezas de autos, etc…

Todo ello ha llevado al comercio entre ambos países casi a niveles previos a la disputa. Pero aún se sienten los efectos del conflicto. Mientras los precios de los productos chinos se elevaron durante la pugna, la demanda estadounidense de celulares, computadoras, lámparas o impresoras no cesó. Como resultado, los consumidores y fabricantes se dirigen a otros países para adquirir los productos que necesitan.

Sureste asiático y México, los grandes beneficiados

Hay algunos países para los que este redireccionamiento comercial podría compensar los efectos negativos de la disputa. "Para las economías emergentes fuera de China, domina el impacto positivo", dice Sawada. "Los más beneficiados son aquellos países que producen productos similares a los chinos". Entre ellos, está el vecino del sur de EE. UU., México:entre 2017 y 2019, el país exportó alrededor de 4,7 mil millones de dólares más a EE. UU. como resultado de la disputa comercial. Los miles de millones adicionales son especialmente significativos para países con PIB más bajos, como Vietnam, Malasia o Taiwán. Entre ellos, Vietnam es el claro ganador. "La disputa comercial ha acelerado la decisión de corporaciones multinacionales de trasladar fábricas desde China a otros lugares", dice Khiem Vu, director en Vietnam de Global Resources, que conecta empresas con proveedores en Asia. "Muchas han obligado a sus fabricantes chinos a trasladar su producción a Vietman. Por ejemplo, los fabricantes de zapatos Crocs han construído un edificio para miles de trabajadores en Phu Tho, solo para proveer al mercado estadounidense".

Crocs no es la única empresa de zapatos que ha mudado su producción. Vietnam exportó un 30 por ciento más de zapatos a Estados Unidos a finales de 2019 que hace dos años, mientras que las exportaciones chinas cayeron un 15 por ciento. "Bolsos, maletas, gafas, ropa, muebles, artículos electrónicos y tecnológicos podrían hacer que los proveedores vietnamitas sean más competitivos que nunca", agrega Kheim Vu. El mayor cambio, sin embargo, se observa en los productos electrónicos, como los que fabrica Spartronics, así como en celulares y computadores. Vietnam dobló sobradamente sus exportaciones de celulares a Estados Unidos entre finales de 2017 y 2019.

La pandemia como agente disruptor

Los datos presentados son resultado de un estudio del equipo de Análisis de Datos de Deutsche Welle, que analizó las importaciones a Estados Unidos entre 2017 y 2019 para ver qué países y qué industrias se han beneficiado más de la disputa comercial. Un dato para conocer la importancia de un país del que se importan productos es la cuota de mercado del total importado.

Por ejemplo, China solía suministrar el 62 por ciento de las computadoras importadas por EE. UU. A finales de 2019, el porcentaje descendió hasta el 44 por ciento, lo que supone una pérdida de más de 5 mil millones de dólares. Pero la pérdida de China fue ganancia para Taiwán y México, que ganaron cada uno alrededor del 6 por ciento en términos de porcentaje de mercado.

Pero, para México, la pandemia provocó una disrupción de los beneficios obtenidos en los dos años pasados. Las importaciones estadounidenses procedentes de México han caído en picado. México incluso exporta ahora a Estados Unidos menos productos que antes del comienzo de la disputa comercial. En cambio, Vietnam y otras economías del sureste asiático han mantenido sus ganancias en ese terreno. Algunos, como Vietnam y Taiwán, incluso han ampliado sus exportaciones a Estados Unidos.