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Estoy consciente de que todavía falta mucho para que llegue mi turno, pero estoy ansioso de ponerme la vacuna.

Estoy de acuerdo en que hay prioridades: el grupo número uno está en la línea de fuego, el grupo dos adultos mayores. Es comprensible: los que estamos en el grupo cinco tenemos que esperar y lo haré gustoso porque sí quiero la vacunación.

Sé que hay gente que la rechaza, pero vale la pena tener claro que la mejor forma de controlar esta pandemia es la vacuna. Esta venció temidas enfermedades en el pasado y estoy seguro que lo hará también con el COVID-19.

Digan lo que digan los antivacunas, estoy deseoso de que me pinchen el brazo.

Sea la de Pzifer o Astrazeneca. De hecho, me encanta la opción de Johnson y Johnson por ser una sola dosis.

Ningún medicamento es libre de riesgo, pero después de escuchar los testimonios de Cristian Sandoval, Fabián Borbón y Juan Ulloa estoy más convencido aún. No tengo, en estos momentos, el más mínimo interés de conocer por dentro las UCI de algún hospital.

Es más, de ser necesario hasta la rusa me aplicaría.

Es por eso que estoy de acuerdo con lo que planteó ayer la Cámara de Comercio Costarricense Norteamericana: el gobierno tico debería empezar a realizar los contactos para buscar otras opciones que hay en el mercado, entre ellas la Sputnik V.

Así las cosas, cuando la FDA, EMA o OMS le den el visto bueno a estas opciones, ya tengamos bastante avanzada la negociación.

¿Y usted que piensa?, ¿también esta ansioso de aplicarse la vacuna?