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Director de Teletica.com y del programa 7 días.

El puente que alguna vez fue motivo de admiración, ahora lo es de vergüenza.

Cuando Taiwán donó la estructura que pasa sobre el río Tempisque, la vida cambió para decenas de miles de personas, no solo porque acercaron sus comunidades al Valle Central, sino porque también hizo que los citadinos visitaran con más frecuencia lugares turísticos que antes quedaban muy lejos.

Inaugurado en el 2003, el Puente de la Amistad, acortó un trayecto que antes duraba horas, y con ello generó un mayor dinamismo en la actividad económica de la Península de Nicoya.

Tanto el gobierno saliente como el entrante, hicieron sus celebraciones de inauguración pues, sin duda, la estructura era para presumir. 

Hoy estamos muy lejos de eso. Tal y como lo señaló un reportaje de 7 días, un evidente abandono y significativo daño estructural (detectado prácticamente al inicio de su funcionamiento) hacen necesario su intervención.

No tuvimos la capacidad ni siquiera de darle el mantenimiento decente a un puente regalado.

El problema es que si no se repara pronto, el daño se agravará a tal punto que podría dar como resultado que los carros no puedan circular por allí. Pero si se interviene, implicará un cierre temporal que, sin duda, generará impacto negativo a la zona.

Ninguno de los escenarios es bueno. El segundo es, por decirlo de alguna manera, el menos malo de ambos. Esa intervención debió de haber sido hace mucho tiempo. No hay que ser ingeniero para concluir que, entre más años pasen, más deberá invertirse en su reparación, más costosa será esta y, posiblemente, más tiempo deberá estar cerrado.

Si se hubiese hecho años atrás la historia sería muy distinta. No obstante, como ya es característico en este país, seguimos posponiendo lo necesario hasta que ya es urgente, en otras palabras, hasta que tenemos el agua hasta el cuello. 

El Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI) dice que la reparación podría comenzar en octubre de ese año, pero yo no creo que se inicie durante el 2021. Como dicen por allí: "No tengo pruebas, pero tampoco dudas".