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Una de cal y otra de arena para las autoridades policiales.

Por un lado, la rápida acción permitió recuperar en menos de 48 horas, las armas robadas el fin de semana de la Escuela Nacional de Policía, ubicada en la Zona Atlántica. Sin duda, es de aplaudir la forma en como se logró encontrar el arsenal, entre el cual había una treintena de pistolas y municiones.

Sin embargo, eso no borra el grave problema del robo en sí, algo realmente difícil de creer de no ser porque ya en el pasado se han dado hechos similares.

El Ministerio de Seguridad Pública reconoció graves falencias en el método de custodia de las armas en la Escuela, al mismo tiempo que tomará cartas en el asunto para revisar otros lugares donde también hay arsenales a cargo de la policía, para evitar que esto se repita.

No obstante, la investigación judicial y administrativa debe llegar hasta las últimas consecuencias, pues la seguridad no es un juego.

Las autoridades exigen mucho a quienes desean portar armas de manera legal, así como a las empresas de seguridad que gestionan permisos.

La razón por la que se requiere tanto a quienes buscar tener un pistola en la casa es, supuestamente, evitar que les sean robadas y pasen a manos del hampa.

Bueno, les compro el argumento. Suena razonable, lo que no es coherente es que quien exige no cumpla con lo propio y no se pida a sí mismo las medidas necesarias que demanda a los demás.