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En un mundo perfecto no hay grandes encrucijadas, pero lo cierto es que no hay mundos perfectos.

Lo ideal sería que todos fueran vacunados antes de que se iniciaran las clases, pero esto no será posible.

Hubiese sido deseable que, al menos, los docentes ya hubiesen recibido las dos dosis necesarias para la protección, pero tampoco podrá ser una realidad.

Ojalá fuera posible que realmente los niños y niñas cumplieran con los requisitos de  distanciamiento y protección para reducir el riesgo de contagios, pero seamos honestos, esto no será nada sencillo.

En resumen, el panorama no es el ideal, pero no creo que sea posible postergar más el retorno a clases.

 La desigualdad educativa que está generando la ausencia en las aulas tendrá un duro impacto, de eso no hay duda.

Eso sí, las autoridades deben estar atentas para suspender las clases en escuelas, regiones o inclusive a nivel nacional en caso de que se dé un incremento alarmante de casos.

El monitoreo debe ser constante y estricto. No deberá haber espacio para dudas o medias tintas. 

Además, el protocolo debe ser claro para todos. ¿Qué pasa si un profesor sale positivo?  ¿Se suspende todo el grupo? ¿Y si es un estudiante el contagiado?

Los Ministerios de Salud y Educación deben estar completamente coordinados. Hay mucho en juego.