Última Hora

Bernal Fonseca / Empresario, comunicador y productor de televisión

El número 21.745 no se trata de un competidor más en los “Juegos del Calamar”, es el número con el cual se identifica al proyecto de ley relacionado con la Autorización para el Patrocinio de Bebidas con Contenido Alcohólico en el Deporte y Creación del Fondo Nacional para el Deporte de Alto Rendimiento.

Luego de una ajustada aprobación en primer debate, su avance se ha puesto en pausa desde el pasado 29 de octubre, debido a la consulta constitucional hecha a la Sala IV por un grupo de personas diputadas. En la consulta se resaltan criterios técnicos por parte del Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) y el Ministerio de Salud acerca de los riesgos que presenta para la salud pública este tipo de publicidad.

El dilema moral. La moral es un término que define aquellas acciones que se pueden relacionar con el obrar, bien o mal, de las personas en su vida individual, pero sobre todo colectiva. Por otra parte, el dilema, presenta un conflicto de esas acciones que terminan sesgándose hacia los valores de cada individuo. Entonces, que no exista una marca de bebidas alcohólicas en un uniforme o escenario deportivo, ¿garantiza los niveles de consumo y sus consecuencias?

Quienes hemos entrado a un estadio de fútbol -menciono como referencia el fútbol por su popularidad-, somos conscientes de que el licor vive en las venas y el pensamiento de quienes asisten, sea porque consumieron antes o porque es la excusa perfecta para celebrar la victoria o llorar la derrota. Además, hay escenarios en los que tener una cerveza o un trago específico es cuestión de tener acceso a los palcos o zonas de mayor privacidad.

El deporte como industria. El torneo de clubes más laureado del mundo, la UEFA Champions League, introduce cada una de sus transmisiones con una bebida alcohólica, el Super Bowl, uno de los eventos deportivos más vistos anualmente incluye anuncios millonarios de este tipo de publicidad, y países cercanos como México, han hecho de esta práctica, un hábito en sus transmisiones e incluso permiten la venta dentro del recinto deportivo.

El resultado es una industria proyectada a generar ganancias en distintas perspectivas, desde las personas atletas y sus familias, la ampliación de cadenas productivas con comercios respondiendo al momento del mercado hasta la generación de empleos. Una perspectiva del deporte como industria y elemento de transformación social.

Los riesgos. Según el IAFA, en Costa Rica, el alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida, inclusive por encima de una combinación entre tabaco, marihuana, cocaína y crack. La razón es que es vista como una droga social, con una percepción positiva y repercusiones tolerables.

El aumento en la violencia de género o intrafamiliar y los índices de consumo en edades tempranas, así como la baja en la calidad de la salud pública se presentan como riesgos para quienes promueven o entorpecen el tema. Ahora bien, ¿si el alcohol es la droga más consumida y naturalizada en la identidad costarricense, la publicidad de sus marcas en eventos deportivos incrementa las problemáticas sociales mencionadas?

Nos apasiona “mezclar papas con chayotes”, ponerle un tinte negativo a las acciones que traen evolución y ligarlo con problemáticas que laceran derechos fundamentales de los seres humanos para evitar su ejecución.

Para tomar acción en esta realidad, es fundamental que podamos analizar su complejidad y medir sus riesgos partiendo de su desvinculación con discursos sin criterio o cargados de semántica populista, priorizando el bienestar colectivo y donde nos demos cuenta que lo que tenemos hoy no dista mucho de lo que tendríamos por ver una marca de bebidas alcohólicas en un evento deportivo.

Sigamos creando criterio en conjunto y recuerden que si desean compartir conmigo sus puntos de vista pueden hacerlo al correo [email protected] o a través de mi perfil en LinkedIn.