9 de septiembre de 2026, 19:02 PM

MSc. Henry Álvarez / coach en desarrollo humano, liderazgo y familia.

Vivimos en una sociedad llena de ansiedad y estrés, una de las enfermedades mentales que deteriora emocional y mentalmente a las personas. En esta reflexión les compartiré tres lecciones para vivir en paz con el mundo exterior e interior.

La mente humana puede ser una cárcel, o, por el contrario, una fortaleza mental. Uno decide dónde quiere ubicar su mente. Recuerde, la ansiedad no es su destino. La paz no depende de que todo esté bajo control; usted decide cómo vivir.   

Desde hoy, la paz debe ser su prioridad, su compromiso, independientemente de las circunstancias.  

Cuarta lección

El presente es el único momento real que tenemos. Mientras su mente esté perdida en el pasado y el futuro, vivirá con mucha ansiedad. En el presente no hay ansiedad ni futuros.   

¿Qué significa vivir en el presente? Es la oportunidad de reconciliarse con el pasado y seguir hacia adelante; es aceptar lo que se tiene ahora.  

Tiene que volver al presente; es su hogar natural, no necesita ir al futuro ni al pasado, puede estar bien con su presente y poner todas sus energías en lo que tiene y no en lo que pasó, y en lo que no ha llegado. El presente es su refugio; el pasado y el futuro le llenan de ansiedad.

Quinta lección

Sus pensamientos son visitantes no residentes, su mente es como una casa con las puertas abiertas. Son visitantes mentales, pero no residentes; así como llegaron, tienen que irse, no llegaron para quedarse, y nosotros somos los responsables de que se vayan. Imagínese que cada visitante que llega a su casa decida quedarse; ¿verdad que no lo vamos a permitir? Pues así es con los pensamientos que llegan a nuestras mentes. La ansiedad se siente tan real porque no la hemos distinguido entre el visitante y el residente.

Son visitantes solamente. Usted tiene la posición de observador; practique ser el anfitrión consciente, no el visitante. 

Tiene que mantenerse con una actitud solicita en observar qué pensamiento entra en su mente y, una vez que lo hace, pregúntese: ¿Este pensamiento me genera ansiedad o paz? Y si le genera ansiedad, preocupación y angustia, inmediatamente lo desecha de su mente, no lo alimente. Uno no puede impedir que pájaros vuelen sobre la cabeza, pero sí podemos impedir que hagan un nido. 

Sexta lección

Lo que no puede controlar no merece su energía. Imagínese tratar de atajar la lluvia en sus manos, controlar el clima en sus manos; es imposible, así es la ansiedad cuando intentamos controlar todo. Su único trabajo es dejar de luchar contra lo inevitable. No solo se frustra, sino que llena su mente de ansiedad y se debilita emocional y físicamente.

Algunas cosas están bajo control, otras no. Ya no necesita controlarlo todo, querer hacerlo solo esclaviza, y hay que ser libre, la vida es bella para vivir con ansiedad.

Como dijo Albert Einstein: "La diferencia entre el tiempo y el dinero es simple: siempre sabrás cuánto dinero tienes, pero nunca cuánto tiempo te queda”. Así que vive.

El apóstol Pablo nos recomienda en su carta en 1 Pedro 5:7: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (RV 1960).

La palabra “echar “significa tirar deliberadamente toda ansiedad, con certeza de que Dios cuida de nosotros.

Me gusta la palabra cuidar; lo que se me viene a la mente es así como un padre que cuida a sus hijos; así nuestro Padre celestial cuida de sus hijos. Esto nos trae alivio y paz, que ese Padre que sostiene el Universo nos sostiene con sus manos. Usted decide, continuar llevando esa carga o soltándola en las manos del Todopoderoso. En la próxima reflexión estudiaremos las últimas cuatro lecciones de este tema. 

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