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Bernal Fonseca / Empresario, comunicador, presentador y productor televisivo.

Esta semana inició con un nuevo caso de investigación por corrupción titulado “Operación Diamante”. Luego de 40 allanamientos a diferentes sitios, el saldo nos deja alcaldes detenidos, nuevas empresas privadas vinculadas, otras que se cruzan con casos recientes y la opinión popular debatiéndose entre juicios, criterios y señalamientos, es decir, un alboroto. Se nos está haciendo costumbre observar en las noticias del día este tipo de situaciones; “Cochinilla” o “Caso Azteca”, por mencionar algunas.

Siempre he dicho que hay verdades comunes en la forma de actuar de los seres humanos, que sin importar creencias, gustos, intereses o colores funcionan como máximas de nuestro comportamiento. Las leyes de Newton serían una metáfora para lo que quiero compartir con ustedes, cual sea el contexto que vivamos, están entre nosotros. El refrán que motiva estas líneas de opinión con ustedes puede ser visto de la misma forma.

Dime con quién andas. Somos seres sociales que desde etapas tempranas conformamos nuestras primeras relaciones, tomamos decisiones y elegimos a quienes tener con nosotros. Sí, nosotros elegimos, por eso cuando se habla de corrupción, la responsabilidad es de la persona que dio ese paso y permitió alrededor suyo personas o situaciones caracterizadas por evadir las rutas planteadas.

El sistema bajo el que vivimos podría ser la excusa perfecta para justificar una acción sellada con este término que empobrece el criterio, conocimiento y evolución de una sociedad, sin embargo, la proliferación de la corrupción o el narcotráfico, como males que se aprovechan de cualquier vía libre en un sistema endeble, no tiene ninguna justificación válida.

Ahora bien, si “andamos” con el sistema tal y como es, o porque es lo que nos toca, debemos acarrear sus consecuencias, buscar una evolución del mismo y que dentro de ello exista un bloqueo incesante a cualquier tipo de portillo que nos traiga más situaciones como las que desfilan por nuestros ojos.

Te diré quién eres. De los círculos que construimos se define el individuo. El refrán es más que cierto, insisto, no solo por las personas que permitimos, sino por las cosas que consumimos. ¿Queremos hacer las cosas fáciles y evadiendo procesos? Seremos personas ligeras y evasivas frente a las responsabilidades que nos corresponden. ¿Trabajamos por conseguir lo complejo? Seremos personas comprometidas y perseverantes. ¿Cliché? Quizás, pero una máxima de la vida.

Para cerrar, volvamos al sistema que nos envuelve; parece estar creado para las personas “vivas”, como cuando dicen: ¡qué vivo o qué viva que es! Esta es una manifestación común para la evasión, es casi como una alabanza por brincarse un paso o un procedimiento, y ojo, también me he brincado el semáforo en rojo y me encanta escucharlo, pero ese es el detalle, ¿cuántas veces quisiera seguirlo escuchando para alimentar el ego o el poder?

Es sencillo, evolucionamos, nos estancamos o nos hundimos por decisiones propias, por permitir personas o situaciones que de primera entrada no parecen ser lo que son y que al final nos envuelven para darnos la identidad de lo que una vez aceptamos. Somos el resultado de lo que o quienes nos rodean.

Sigamos creando criterio en conjunto y recuerden que si desean compartir conmigo sus puntos de vista pueden hacerlo al correo [email protected] o a través de mi perfil en LinkedIn.

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