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El ministro de Salud, Daniel Salas, deberá rendir cuentas ante los diputados por el manejo de la pandemia y especialmente del proceso de vacunación contra el COVID-19.

La moción de interpelación, presentada desde hace casi dos meses por el diputado del PIN Wálter Muñoz, cobró esta mañana especialmente relevancia en medio de las quejas de los diputados de las diferentes bancadas por los retrasos y falta de claridad en el proceso de vacunación, lo mismo que otras inquietudes como el registro de pruebas o la insistencia de mantener las clases presenciales en el sistema educativo nacional.

Pedro Muñoz, diputado del PUSC, aseguró que desde el pasado 27 de abril le consultó al presidente Carlos Alvarado sobre la estrategia de vacunación a partir del presupuesto de casi $100 millones que la propia Asamblea Legislativa aprobó para la compra de vacunas.

“Anoche a las 10 me llegó la respuesta del Presidente por medio de un oficio suscrito por el ministro de Salud y es un plato de babas.

“Lo único que dice es que todo el que lo desee será vacunado durante este año siguiendo la priorización establecida, pero no dice cuál es el cronograma, cuál es el inventario. Hay que exigirle ya al Poder Ejecutivo ser más específico”, dijo Muñoz.

La moción de interpelación fue aprobada por 44 diputados. La fecha de la comparecencia aún no ha sido confirmada.

“El contrato de Pfizer es como el santo grial, eso lo han ocultado de una forma… Pero, ¿qué es lo que están ocultando? ¿Cuál es el problema? Si a usted un proveedor le está fallando, ¿por qué va y corre a comprarle dos millones de dosis más?”, cuestionó el también socialcristiano Pablo Heriberto Abarca.

Esas solicitudes motivaron un receso para discutir la posibilidad de que esa moción de apruebe de manera inmediata.

Inquietudes y clases presenciales

Las quejas de los diputados también pasaron por la negativa del Gobierno por comprar vacunas de otras casas farmacéuticas en lugar de insistir solo por las de Pfizer/BioNTech y AstraZeneca.

“Ya es hora también de que acepten la oferta que se ha hecho desde el sector privado para imprimir más velocidad a la campaña nacional de inoculación. Ya es hora de que justifiquen técnicamente y con total transparencia por qué no han aceptado vacunas de otros proveedores, de países como China y Rusia”, dijo a su vez la jefa de fracción verdiblanca, María José Corrales.

La discusión también apuntó a la insistencia del Ministerio de Salud de mantener las clases presenciales en el sistema educativo pese a la escalada de contagios COVID-19.

“Señora ministra de educación, Giselle Cruz, en la difícil situación en la que nos encontramos, llegó la hora de suspender temporalmente las clases presenciales, sustituyéndolas por clases virtuales.

“Somos conscientes de la brecha digital existente en el país que puede dificultar el acceso a muchos estudiantes a la virtualidad; sin embargo, en estas circunstancias tristes y atípicas, estamos hablando de la vida de las personas, de la vida de nuestros docentes, jóvenes y niños.  Lo primero es resguardar su vida y salud”, dijo el liberacionista Luis Fernando Chacón.

El diputado añadió que se une también al llamado de adelantar la vacunación para el personal de los centros educativos, una posibilidad que ya se discute en el seno del Ministerio de Salud.

Shirley Díaz, del Partido Unidad Social Cristiana, fue más allá y propuso una moción para exhortar al Ministerio de Salud a realizar esa suspensión del curso presencial.

Esa moción llegaría posteriormente por parte de la independiente Nidia Céspedes, que pretende precisamente hacer una excitativa a las autoridades por esa decisión y que ya reunió firmas de todas las bancadas.