Sucesos
OIJ ha vinculado a tres mujeres con casos de sicariato en Costa Rica
Investigaciones revelan que las sospechosas actuaron en homicidios por encargo relacionados con ajustes de cuentas y que su principal motivación habría sido el dinero.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha identificado, a lo largo de la historia criminal de Costa Rica, a tres mujeres que presuntamente participaron como sicarias en casos relacionados con ajustes de cuentas, una modalidad delictiva que, tradicionalmente, ha sido protagonizada por hombres.
A estos expedientes se suma un caso reciente ocurrido en abril en el centro de San José, donde una mujer, presuntamente, condujo la motocicleta en la que se desplazaba el gatillero que posteriormente asesinó a balazos a la víctima.
Tanto la conductora como el presunto sicario fueron detenidos en Desamparados, tras una serie de allanamientos realizados por la Sección de Homicidios del OIJ.
De acuerdo con las investigaciones del OIJ, cuando en un homicidio por encargo participan varias personas, es común que exista una distribución equitativa del dinero recibido por ejecutar el crimen.
Las autoridades indican que las mujeres involucradas reciben pagos similares a los que obtienen los hombres cuando participan en este tipo de estructuras criminales.
Consultado sobre si existe un entrenamiento previo para ejecutar este tipo de delitos, el director interino del OIJ, Michael Soto, explicó que no necesariamente se trata de personas con una preparación específica para el sicariato, sino que las investigaciones han identificado características particulares en los casos registrados.
Según el OIJ, las mujeres detectadas en este tipo de investigaciones presentan un perfil violento, poseen experiencia en el manejo de armas de fuego y, en la mayoría de los casos, su principal motivación para participar en los homicidios por encargo ha sido la obtención de dinero.
Aunque estos casos siguen siendo poco frecuentes en comparación con la participación masculina en el sicariato, las autoridades mantienen un seguimiento constante a la evolución de las organizaciones criminales y a los cambios en los roles que asumen sus integrantes dentro de estas estructuras.
