POR Yirén Altamirano | 13 de marzo de 2026, 20:32 PM

La violencia volvió a golpear a una familia en Quepos, marcada por un historial de tragedias. Un bebé de casi dos años perdió la vida la noche del miércoles en el barrio La Laguna, cuando sicarios atacaron la vivienda donde se encontraba junto a sus padres.

Según la investigación preliminar, el objetivo era el padre del menor; sin embargo, una bala perdida impactó al niño en la cabeza, provocando su muerte inmediata.

Este caso refleja cómo la violencia se repite en esta familia. Hace siete años, la abuela materna, Priscila Barrantes Arauz, fue encontrada sin vida y en estado de descomposición en Naranjito de Quepos. Medios de la época reportaron que la mujer, quien enfrentaba problemas de adicción, había sido asesinada y abandonada en un lote.

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“La familia tiene un dolor muy grande, una pérdida gigantesca, era un bebé… no tenía nada que ver con drogas ni cosas ilícitas", dijo la joven.

Una década antes, el abuelo del menor, Wilbert Rivera Núñez, murió tras recibir un ataque a golpes por parte de un vecino en Lomas de Cocorí, Pérez Zeledón. Según los reportes, una discusión derivó en la agresión que acabó con su vida.

Ahora, años después, la violencia vuelve a enlutar a esta misma familia. Expertos en ciencias policiales señalan que este tipo de situaciones se repite en muchas familias costarricenses, atrapadas en disputas y dinámicas criminales que las sumen en el duelo.

La familia del menor espera que el crimen no quede impune y que las autoridades logren identificar y detener a los responsables. El caso se mantiene bajo investigación judicial.