Nacional
Más de 70 mujeres han sido asesinadas en Costa Rica durante 2025
Este 31 de diciembre, una mujer fue ejecutada dentro de una vivienda en Esparza, Puntarenas.
El aumento de convivencias prolongadas y el consumo elevado de alcohol durante fin e inicio de año impulsan también la necesidad de reconocer señales tempranas y activar rutas de auxilio y protección a víctimas de violencia intrafamiliar.
“Durante esta época de fin e inicio de año, cuando las familias comparten más tiempo en sus casas, se presentan factores de riesgo que pueden detonar violencia intrafamiliar”, declaró José Zúñiga, fiscal de la Unidad de Género de Desamparados.
El fiscal explicó que el principal detonante identificado en los casos es el alcohol. “El factor número uno que se da siempre es el alcohol. El agresor suele estar bajo ingesta, sobre todo quienes no saben controlarlo. El alcohol desinhibe, saca celos incontrolables y acrecienta conductas violentas”, afirmó.
Sobre la prevención, Zúñiga enfatizó que la detección temprana inicia en conductas que suelen ser normalizadas. Bromas reiteradas que resultan hirientes, chantajes, mentiras, celos enfermizos, control de horarios, pedir fotos o videollamadas para verificar con quién se está, o culpar a la otra persona de los problemas de la relación, son indicadores de convivencia con un agresor o estar en una relación violenta, dijo el fiscal.
“Este tipo de violencia se define como un uso intencionado de la fuerza física, del poder, manipular, ofender o querer dañar a otra persona. La ley contempla sanciones por violencia física, psicológica, sexual, patrimonial y vicaria, que es una violencia por sustitución, e incluye ejercer daño contra familiares o incluso contra una mascota de la víctima”, comentó Zúñiga.
Zúñiga detalló ejemplos de agresiones que socialmente se trivializan, aunque están sancionadas como normalizar ofensas, burlas, empujones, jalonazos de cabello, restringir la forma de vestir, frases de doble sentido, nalgadas o tocar el pecho en son de broma, pero estas conductas están sancionadas y pueden ser sujetas a prisión.
Sobre la actuación inmediata cuando ocurre una agresión, el fiscal describió la prioridad de seguridad.
“Lo primero es ponerse a salvo, mantener la calma hasta donde se pueda y salvaguardar la vida. Cuando la víctima está a salvo, debe aceptar que está en riesgo y buscar ayuda inmediata, principalmente mediante el 9-1-1 o la delegación de Fuerza Pública más cercana.
“Si se brinda el auxilio, la víctima será trasladada al Juzgado de Violencia Doméstica y puesta en contacto con el Ministerio Público, donde recibirán la denuncia, valorarán medidas de protección u órdenes de detención si corresponde”, dijo Zúñiga.
Respecto al rol de terceros cercanos cuando la víctima no denuncia, el fiscal indicó que la ley habilita su intervención. Si la víctima decide no denunciar, el testigo puede denunciar si fue testigo o presenció la agresión, y se puede someter al agresor a proceso penal solo con la declaración del testigo.
“Niños, niñas, adolescentes y adultos mayores son afectados de manera directa al ser testigos del ciclo de violencia, con llanto, intentos de defensa e incluso agresiones directas por intervenir, u hospitalizaciones en el caso de personas adultas mayores con movilidad reducida”, explicó Zúñiga.
El fiscal también recordó que si se detecta alguno de los indicadores mencionados, si se sienten acorralados en una relación, si hay ofensas o agresiones, el momento para actuar y poner a salvo la vida y la del núcleo familiar es ahora.
Sin pensarlo dos veces se debe de acudir a juzgados, fiscalías, clínicas u oficinas municipales de protección a la mujer para consultar, exponer su situación y recibir el abordaje correspondiente.
Zúñiga cerró subrayando el llamado a la acción y a la convivencia responsable en la temporada: “No es lo mismo compartir con una persona que sabe controlar el consumo del alcohol a una que no sabe controlarlo y tiene un comportamiento agresivo”.