POR Susana Peña Nassar | 22 de agosto de 2026, 8:00 AM

A los 17 años, Fiorella Saborío cursaba su último año de colegio cuando una neumonía cambió por completo su rutina. La infección apareció de forma repentina y, en poco tiempo, actividades diarias se convirtieron en un reto.

“El simple hecho de ir a bañarme o ir al baño era agotador; yo llegaba a la cama cansada y en mi diario vivir no podía ir de compras, por ejemplo, me cansaba, tenía que estar tomando descansos, tampoco podía socializar tanto, me agotaba físicamente, entonces realmente fue un proceso muy agotador”, contó la joven en el nuevo episodio del programa Su Salud, de Teletica.com.

La experiencia de Fiorella permite entender la gravedad que puede alcanzar esta enfermedad. El neumólogo y especialista en Medicina Interna, Carlos Estrada, explicó en la entrevista, en términos sencillos, que la neumonía es una infección que afecta los pulmones y que puede ser provocada por bacterias, virus u hongos.

Cuando el organismo detecta la infección, genera una respuesta inflamatoria para defenderse. Esa inflamación puede hacer que los alvéolos, pequeños espacios donde ocurre el intercambio de oxígeno, se llenen de secreciones y dificulten la respiración.

Por eso, una persona con neumonía puede presentar fiebre, tos persistente, flemas, malestar general y falta de aire.

En el caso de Fiorella, los síntomas llegaron a afectar incluso su capacidad para realizar esfuerzos mínimos.

“Durante la neumonía yo tuve un poco de pérdida de memoria, no me acordaba de ciertas cosas; mi familia me decía: '¿Te acuerdas de que pasó esto?'. Definitivamente no me acordaba”, narró la paciente.

El doctor Estrada señala que una neumonía puede evolucionar rápidamente y que no siempre se presenta de la misma manera. Incluso una persona joven y sin enfermedades crónicas puede desarrollar un cuadro severo.

Uno de los principales indicadores de gravedad es la disminución del nivel de oxígeno en la sangre. Cuando los alvéolos están inflamados y llenos de secreciones, el pulmón tiene más dificultad para realizar correctamente el intercambio de gases.

“El criterio mayor y el más importante de severidad (...) es el oxígeno”, explicó el especialista.

De la hospitalización a un año de terapia

La gravedad del cuadro obligó a Fiorella a ser hospitalizada. Una vez controlada la infección, comenzó un largo proceso de recuperación.

La terapeuta respiratoria Pilar Chanto explicó que parte del tratamiento incluyó medicamentos administrados mediante nebulizaciones, con el objetivo de ayudar a hidratar y movilizar las secreciones para facilitar su expulsión.

También se incorporaron ejercicios respiratorios para favorecer la recuperación pulmonar.

Fiorella recuerda uno de esos ejercicios: “Había algo que yo me colocaba en la boca y tenía que estar inhalando y exhalando para estar más limpia por dentro. No tenía que tener flemas, entonces eso fue el ejercicio diario”.

El proceso de recuperación se extendió durante aproximadamente un año. Poco a poco, Fiorella consiguió retomar sus actividades cotidianas.

“Nada más me quedó la secuela del dolor de espalda, pero ya puedo decir que soy una persona estable, ya puedo hacer mis actividades cotidianas de manera sencilla, sin sentirme ahogada; entonces realmente estoy estable”, concluyó la joven paciente.

Una neumonía no siempre termina cuando desaparece la infección

Para el doctor Estrada, el caso de Fiorella demuestra que superar la fase aguda de una neumonía no significa necesariamente que el paciente esté completamente recuperado.

Después de una infección severa, el pulmón puede permanecer inflamado y la persona puede experimentar falta de aire, debilidad u otras molestias durante un tiempo.

“El proceso que se resolvió fue el proceso agudo, o sea, ya no hay bacteria, ya el pulmón está menos inflamado, el oxígeno está normal (...) pero no necesariamente va a estar al 100%”, ejemplificó el especialista.

Por eso, algunos pacientes necesitan terapia respiratoria y rehabilitación para recuperar progresivamente su capacidad física.

Estrada explica que la recuperación depende de cada persona y de qué tan severo haya sido el cuadro. En algunos casos, el pulmón logra recuperarse por completo, aunque el proceso puede tomar semanas o meses.

¿Cuándo hay que consultar?

La neumonía puede comenzar con síntomas similares a los de una infección respiratoria común. Incluso una gripe puede complicarse posteriormente con una neumonía, especialmente cuando intervienen factores de riesgo como enfermedades crónicas, tabaquismo, problemas pulmonares o defensas bajas.

Sin embargo, hay señales que no deben ignorarse. Fiebre, tos persistente con flemas, mal estado general y, especialmente, dificultad para respirar son motivos para buscar valoración médica.

El doctor Estrada recomienda prestar especial atención cuando la falta de aire aparece con esfuerzos mínimos o incluso en reposo. También puede utilizarse un oxímetro para medir la saturación de oxígeno, aunque el especialista advierte que estos dispositivos pueden presentar variaciones en sus mediciones y que un valor bajo debe ser corroborado en un centro médico.

El mensaje principal es que la neumonía no debe tomarse a la ligera. Puede afectar a personas jóvenes y sanas, como ocurrió con Fiorella, y en los casos más severos puede requerir hospitalización y un largo proceso de rehabilitación.

Puede repasar el episodio completo de 'Su Salud' en el video adjunto o en el siguiente enlace de YouTube:

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