POR Gabriel Pacheco | 19 de enero de 2026, 21:00 PM

Las campañas políticas ya no se libran en plazas públicas, tarimas improvisadas o giras casa por casa. Hoy, una parte clave de la contienda electoral ocurre en silencio, detrás de una pantalla, donde el algoritmo decide qué mensaje ve cada votante, cuándo lo ve y con qué énfasis.

Las redes sociales y las plataformas digitales se han convertido en el principal campo de batalla de la publicidad política. Allí, los partidos ya no apuntan a audiencias masivas, sino a públicos específicos.

Sin embargo, esta transformación plantea una pregunta de fondo: ¿el dominio del algoritmo mejora la calidad del debate democrático o termina empobreciéndolo?

Especialistas advierten que la hipersegmentación puede reducir la discusión pública común. Cada ciudadano recibe una versión distinta del discurso político, diseñada para confirmar creencias previas más que para confrontarlas. El resultado, señalan, puede ser una ciudadanía menos expuesta a ideas diversas y más atrapada en burbujas informativas.

Entonces, ¿estos cambios han contribuido a tener una discusión política de mejor calidad? Lo analizamos en el reportaje adjunto. 

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