POR Juan José Herrera | 17 de febrero de 2022, 11:29 AM

La auditoría interna de la Municipalidad de San José busca al o los funcionarios responsables de sacar del archivo municipal el expediente de una licitación pública otorgada a la constructora MECO y del cual se perdieron 668 folios.

La licitación data de 2014 para un contrato que se inició en 2017 y que, por lo tanto, se incluyó en la auditoría realizada a ese gobierno local en los últimos cinco años.

El auditor municipal, Israel Barrantes, dijo esta mañana a los diputados que investigan el llamado caso “Diamante” que en este momento se trabaja en ver “la trazabilidad de la información” para determinar quién fue la persona que sacó el expediente original del archivo y quién la que lo devolvió.

“Se determinó que el expediente estaba compuesto por 681 folios y lo que volvió al archivo fueron 13 folios, lo que en este momento nos encontramos es intentando ver la trazabilidad de la información para poder presentar el tema.

“Para nosotros poder presentar al Ministerio Público una denuncia tenemos que ir detrás de una persona que haya cometido el hecho”, aseguró Barrantes.

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Informe presentado esta semana señala anomalías en 11 contratos con la empresa MECO, entre otras facturas pagadas incluso antes de la adjudicación.

El auditor precisó que solo las jefaturas o una persona autorizada podía haber sacado ese expediente del archivo, pero que como el informe apenas se presentó el martes anterior todavía se está trabajando en identificar quién fue.

Añadió que los 13 folios que volvieron son prácticamente inservibles para ahondar en esa contratación, puesto que toda la información relevante estaba incluida en los 668 restantes. 

Barrantes dio esas declaraciones en el marco de la filtración de ese informe de auditoría que detectó irregularidades en 11 contratos con la empresa MECO, investigada por los casos “Diamante” y “Cochinilla” por supuesta corrupción en contratos de obra pública.

Entre otras, el informe señala facturas pagadas por la municipalidad incluso antes de haberse adjudicado los contratos, o bien modificaciones unilaterales de los contratos a favor de la constructora, por ejemplo en la “famosa” calle 78 de Rohrmoser que fue cuestionada por su elevado costo.