UNA: Disminución en tamaño de grupos debe ser todavía mayor si se quiere más impacto
Desde el Centro de Investigación y Docencia en Educación de la casa de enseñanza superior celebran la decisión del MEP, aunque abogan por otras acciones, como la implementación de asistentes.
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POR Paulo Villalobos | 19 de marzo de 2026, 15:55 PM
Los cambios en el tamaño de los grupos aplicados por el Ministerio de Educación Pública (MEP) son bien recibidos, pero deben ser aún mayores para generar más impacto en la calidad de la enseñanza, a criterio del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (CIDE-UNA).
Desde la perspectiva de la vicedecana de esa instancia, Susana Jiménez, la decisión adoptada es positiva, en el tanto que, por años, los docentes han tenido que lidiar con una sobrepoblación de estudiantes, lo que les impide atender adecuadamente a los menores que tienen a su cargo.
"Sin embargo, lo que encontramos a nivel internacional, es que aún cuando se bajan los grupos de preescolar a 18 personas, de primaria a 25, así como los de secundaria también a 25, si queremos que esto efectivamente tenga un mayor impacto en la calidad educativa, tanto en procesos de aprendizaje como de enseñanza, requerimos incluso grupos un poquito más pequeños.
"En preescolar, podrían ser, de acuerdo con lo que hemos revisado, este grupo de más o menos 10 estudiantes, para que la maestra o quien esté a su cargo ahora pueda hacer una atención efectivamente más personalizada, sobre todo en grupos cuando los niños tienen más corta edad. Y en el caso de la primaria, podríamos andar entre lo recomendable, a partir de la investigación, entre 18 y 20 personas", explicó Jiménez en entrevista con Teletica.com.
Si bien los datos proporcionados por la tecnóloga educativa de profesión corresponden a los rangos máximos de matrícula de la resolución 0248-MEP-2026, lo cierto es que el ministro del ramo, Leonardo Sánchez, ha sido insistente en que los directores de centros educativos pueden tener secciones con menos alumnos de las bandas mínimas establecidas, si lo justifican adecuadamente.
En esa línea, la vicedecana recordó que, entre más conoce un maestro a su estudiante, mejor puede hacer una adaptación de sus estrategias, tanto de seguimiento como de evaluación formativa.
"Todo lo que tiene que ver con convivencia escolar también se va a ver favorecido, porque entonces yo puedo comprender cuáles son los contextos en los cuales están mis estudiantes, qué es lo que están pasando, qué es lo que están viviendo, y también puedo atender a esas situaciones", agregó la profesora.
Pero la académica enfatizó que los resultados de esa modificación de los rangos de matrícula no se verán en el corto plazo, sino que requerirá varios años. De ahí que para la vicedecana, hay margen para profundizar los cambios en los próximos años, con una reducción adicional y mayor inversión.
Otra posibilidad identificada en países que manejan grupos con tamaños similares a los que Costa Rica implementó, es la de un asistente o maestro de apoyo para el educador.
"Efectivamente, el tener una persona más también que está en un proceso de formación, o ya graduado, que esté acompañando al personal docente principal o titular, lo que permite es una atención más individualizada para aquellos estudiantes, no solamente que tienen condiciones de discapacidad o de neurodivergencia, sino también para aquellos que tienen neurodivergencia, pero altas capacidades. Porque quienes tienen uno u otro, saben que esa persona requiere una mayor atención", resaltó la académica.
La tecnóloga educativa resaltó, además, la oportunidad que la medida da de que profesionales en educación especial puedan participar con los profesores en la revisión de los avances de los estudiantes, en cómo poder potenciar su trabajo, sus habilidades, sus capacidades y sus aprendizajes.
De ahí que Jiménez ve viable el potenciar la constitución de equipos interdisciplinarios en las casas de enseñanza para la atención de la diversidad de alumnos.
"Lógica de amenaza"
El director de la División de Educación Rural del Centro de Investigación y Docencia en Educación , Kenneth Cubillo, apuntó que la determinación es "pertinente, necesaria y coherente" con el contexto demográfico actual de Costa Rica.
Pero el académico también cree que esa medida debió haberse puesto en marcha mucho antes.
"Las estadísticas nacionales evidencian una sostenida baja en la natalidad que impacta directamente al sistema educativo. Tradicionalmente, este fenómeno se ha interpretado desde una lógica de amenaza: menos estudiantes implica posibles cierres de centros educativos y ajustes presupuestarios. Sin embargo, considero acertado replantear esta realidad como una oportunidad histórica para fortalecer la calidad educativa desde una perspectiva pedagógica y no meramente económica.
"La reducción de los rangos de matrícula permite avanzar hacia aulas más humanizadas y procesos de enseñanza más personalizados. Esta decisión, además, encuentra respaldo en la investigación educativa internacional", subrayó Cubillo.
El profesor hizo ver que datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalan que el promedio de estudiantes por grupo en países miembros ronda los 21 estudiantes en primaria y 23 en secundaria, cifras que buscan equilibrar atención individualizada y gestión pedagógica eficaz.
Añadió que diversos estudios han demostrado que, en especial en educación inicial y primaria, la reducción de las secciones por debajo de 20 alumnos potencia el desarrollo de habilidades tempranas, mejora el rendimiento académico y favorece el acompañamiento diferenciado según ritmos y estilos de aprendizaje.
"Otro aspecto relevante es la posibilidad de aliviar, en alguna medida, la sobrecarga laboral docente. Durante años, el personal ha asumido grupos numerosos junto con crecientes demandas administrativas y curriculares. Reducir la cantidad de estudiantes por sección no solo impacta en la calidad de los aprendizajes, sino que también contribuye a condiciones de trabajo más dignas y sostenibles", mencionó el director.
Para el académico, debe valorarse de forma especial el que la decisión no se haya planteado como una estrategia para reducir el personal docente, sino como una reorganización y eventual reubicación de educadores.
Cubillo llamó a que la medida se complemente con otras acciones dirigidas a fortalecer el sistema educativo, las cuales incluyen —entre otras— la dignificación de la tarea docente, el fortalecimiento y la modernización de la infraestructura educativa, así como la revisión constante de la currícula escolar.
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Esta situación —provocada por cambios demográficos— propicia la redistribución de docentes y la reducción en el tamaño de los grupos, en busca de una mejora en los procesos de aprendizaje.