7 Días
Sobrepeso: ¿un asunto de Estado?
Ante el aumento de la obesidad, un proyecto de ley propone cambiar el enfoque y dejar de verla únicamente como una responsabilidad individual e involucrar obligatoriamente al Estado.
Maykel Salazar tiene 50 años, pero su vida cambió por completo en cuestión de pocos años. Lo que antes era carretera, jornadas largas y compañerismo entre traileros, hoy es una rutina marcada por el dolor, la inmovilidad y la lucha diaria contra su propio cuerpo.
Durante años trabajó recorriendo el país en camión, pero los horarios irregulares terminaron pasándole factura. “El problema mío fue el descontrol de comida… Almorzaba a la 1 de la tarde y cenaba a las 2 o 3 de la madrugada. Eso lo genera mucho”, recuerda.
Sin darse cuenta, su peso comenzó a aumentar hasta alcanzar los 240 kilos. Con ello llegaron también las enfermedades. “Ya empecé a pasar mal de las piernas, subió la diabetes, la presión alta… Ya no podía caminar igual”, cuenta.
Hoy, levantarse del sillón donde pasa la mayor parte del día es un reto. Caminar unos pocos metros puede ser imposible.
“La obesidad es algo triste, muy duro, porque te limita muchas cosas… Yo por la obesidad perdí mi trabajo. Depender de una silla de ruedas o de un bastón no es lo mismo. Le hace falta a uno sentirse vivo”, relata.
Actualmente, enfrenta diabetes, problemas de visión y fuertes dolores en su cuerpo. Además, sufre de llagas que se le forman debido a su condición. Incluso, no cuenta con un dispositivo para medir sus niveles de azúcar, lo que complica aún más su control de salud.
Ha intentado bajar de peso por su cuenta, pero el proceso ha sido difícil. Incluso cuenta que recientemente logró bajar a 220 kilos, pero el propio peso le juega en contra.
"Empecé a caminar… pero después duré como cuatro días en cama por el dolor”, señala.
A esto se suma la dificultad para acceder a servicios de salud. Asegura que nunca ha recibido atención integral por su obesidad, sino que sus padecimientos se atienden por separado. Conseguir una cita en el Ebáis, dice, ha sido casi imposible.
Incluso recuerda que, en una ocasión, acudió a emergencias en medio de una crisis, pero le pidieron hacer fila. “Para uno, con este peso, es imposible sostenerse mucho tiempo… Me tuve que devolver”, comenta.
En medio de este panorama, Maykel tiene claro su principal objetivo: someterse a una cirugía bariátrica que le permita recuperar, poco a poco, su vida.
Su mayor motivación son sus hijos.
“Siempre le pido a Dios que me dé el chance, que todavía no… Tengo una hija de 12 años y otro que va para 18 que dependen de uno. Uno no busca belleza, uno busca salud… Para seguir adelante por los hijos”, dice entre lágrimas.
Mientras tanto, encontró en la pintura una forma de resistir. Desde su casa crea cuadros que le permiten sentirse libre, aun en medio de sus limitaciones.
“Si no es por las pinturas… Pinto cuadros grandes. Lo que tengo atado en el sillón, lo tengo suelto en mi cabeza y en mis manos. En mis cuadros yo viajo”.
A pesar de todo, no pierde la fe de volver a trabajar y recuperar parte de su vida. “Quiero volver a trabajar… No pierdo la fe de volver a manejar camión, porque todavía me siento vivo. Es difícil, pero siento que todavía hay para rato”, asegura.
Actualmente, Maykel vive de una pequeña pensión por invalidez que apenas les alcanza para cubrir lo más básico. Aunque ha intentado generar ingresos vendiendo sus cuadros, reconoce que también ha sido difícil.
Si usted desea brindarle alguna colaboración a Maykel Salazar o comprar alguna de sus obras, puede hacerlo al teléfono 6027-0440.