POR Teletica.com Redacción | 4 de marzo de 2026, 9:27 AM

Periodista: Bernal Fonseca

La historia de Andrea Jiménez está marcada por la violencia, la pérdida y la adicción, pero también por una decisión que cambió el rumbo de su vida: luchar por salir adelante. Su testimonio forma parte del especial de Teletica “Que nos llamen atrevidas”, producido con motivo del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo.

Desde los seis años, Andrea creció en un entorno familiar complejo. Su padre ejercía violencia en el hogar y consumía alcohol y cigarrillos, lo que la expuso desde muy temprana edad al mundo de las sustancias. A los 11 años ya sabía lo que era estar en una cantina, ingerir licor y preparar distintas mezclas. Lo que comenzó como una exposición temprana terminó convirtiéndose, con el paso del tiempo, en dependencia.

Los años siguientes estuvieron marcados por golpes emocionales que profundizaron su consumo. El femicidio de su hermana representó un punto de quiebre en su vida. A esa tragedia se sumó posteriormente el derrame cerebral que sufrió su padre.

En ese contexto, Andrea entró en una espiral donde su principal objetivo era conseguir la dosis diaria. Dejó de lado a su familia y se sumergió en distintas realidades asociadas al consumo: vendía droga, se prostituía, vivió en búnkers y finalmente enfrentó la condición de habitante de calle.

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Sin embargo, en medio de esa etapa oscura, experimentó un momento de claridad. Un instante de sobriedad que la llevó a mirarse a sí misma y reconocer que necesitaba ayuda. Fue entonces cuando decidió acercarse a un centro de rehabilitación para mujeres de la Fundación Génesis, ubicado en Alajuelita, donde inició un proceso serio y sostenido para enfrentar su adicción.

Un año después, su vida muestra un rumbo distinto. Andrea trabaja como tutora de jóvenes que no son atendidas por el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y que han tenido antecedentes conflictivos. Además, logró reconstruir la relación con su familia, acompañó a su padre durante los últimos meses de su vida y consiguió adquirir su propia casa.

Ella misma reconoce que la lucha contra la adicción es permanente. No habla de una victoria definitiva, sino de una batalla diaria. Aun así, su historia demuestra que es posible romper el ciclo, incluso después de tocar fondo, y reconstruir una vida con propósito.

En el especial “Que nos llamen atrevidas”, Andrea representa a esas mujeres que decidieron desafiar el destino que parecía escrito para ellas. Su testimonio recuerda que la resiliencia no borra el pasado, pero sí puede transformar el futuro y convertir el dolor en una nueva oportunidad de vida.

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