POR Gloriana Casasola Calderón | 8 de abril de 2026, 6:30 AM

La muerte masiva de abejas en distintas zonas del país llevó a la Sala Constitucional a ordenar el retiro de todos los insecticidas que contengan fipronil, una sustancia ampliamente utilizada en la agricultura, pero asociada a graves daños a los polinizadores.

El alto tribunal declaró con lugar un recurso de amparo presentado por apicultores de Lepanto, quienes denunciaron la pérdida de colmenas y una caída de hasta un 70% en las poblaciones de abejas en la zona.

Tras analizar evidencia científica, los magistrados concluyeron que el fipronil sí está vinculado a la intoxicación y muerte de abejas, lo que motivó la orden de retirar del mercado todos los productos que contengan este insecticida.

El fipronil ha sido utilizado durante décadas por su alta efectividad en el control de plagas; sin embargo, esa misma característica lo convierte en un riesgo para especies como las abejas.

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La medida se implementará de forma gradual y contempla la eliminación de los productos que contengan fipronil, anunció el ministro de Ambiente, Franz Tattenbach.

Al tratarse de un insecticida sistémico, puede propagarse por toda la planta y llegar al néctar y al polen, que son consumidos por los polinizadores, afectando colonias completas.

La orden de retiro ya estaba contemplada en un decreto ejecutivo, el cual estableció un plazo de transición de hasta 24 meses. La diferencia ahora es que la resolución de la Sala Constitucional convierte esta medida en obligatoria.

No obstante, desde el Instituto de Sustancias Tóxicas cuestionan el plazo de dos años, al considerar que prolonga el riesgo ambiental y las pérdidas para los productores apícolas.

En zonas como Lepanto, apicultores y meliponicultores reportaron la pérdida de al menos 24 colonias de abejas nativas y daños severos en más de 300 colmenas, lo que ha generado impactos económicos sostenidos.

Por su parte, el Ministerio de Salud defiende tanto la medida como el plazo otorgado, al argumentar que se trata de una transición necesaria para evitar una afectación abrupta a la producción agrícola del país.