POR Valeria Martínez | 18 de abril de 2026, 12:57 PM
Un estudio del Observatorio de Turismo de la Universidad Nacional (UNA) señala que en destinos como El Coco, Nosara y Tamarindo, en Guanacaste, surge un modelo distinto al de la gentrificación tradicional.
En lugar de desplazar directamente a la población local, se crean zonas exclusivas para turistas que conviven, pero no se mezclan con los barrios tradicionales.
El fenómeno está ligado al auge de alquileres en plataformas como Airbnb. Solo en estas tres localidades se identificaron cerca de 2.400 propiedades destinadas a alquiler temporal.
La mayoría de estos desarrollos se ubican en zonas cercanas al mar o en colinas con vista al océano, lejos de donde viven las comunidades locales.
Según los investigadores, este modelo no expulsa a la población, pero sí aumenta la desigualdad y la separación social.
Además, advierten que deja poco beneficio económico en las comunidades y aumenta la dependencia del turismo internacional.
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