POR Gabriel Pacheco | 26 de enero de 2026, 13:10 PM
Un estudio del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de la Universidad Nacional (Ovsicori-UNA) determinó que el sismo sentido la tarde del pasado 19 de enero en varios puntos de la Gran Área Metropolitana, se originó en una falla que atraviesa el “corazón de San José”.
Los científicos determinaron que el origen puntual del sismo está ligado a la falla Otoya, la cual fue descrita a nivel científico en el 2009, pero de la cual todavía se conoce muy poco. Pese a esto, se ha podido establecer el potencial sísmico que tiene.
"La sismicidad que está ocurriendo es una indicación de que existe una falla tectónica, indudablemente, de que la falla tiene potencial para generar sismos con una magnitud de hasta 5.2. Es el cálculo preliminar que tenemos este momento. Además, es muy superficial, los sismos que se han originado, tanto en el 2025 como en enero de 2026, son sismos que no sobrepasan los 4 km de profundidad", explicó Esteban Chaves, director del Ovsicori.
Pese a que podría parecer una magnitud baja en comparación a los grandes sismos que ha vivido Costa Rica, Chaves detalló que, al analizar esta variable con la profundidad de la falla, el potencial destructivo es de cuidado.
"La profundidad condiciona qué tan eficiente es la ruptura para transmitir energía de alta frecuencia hacia la superficie. La energía de alta frecuencia es la que fractura casas, edificios, la que bota casas y edificios, y esa es la más peligrosa de todas", subrayó el científico.
Chaves detalla que, a mayor profundidad, la misma tierra es capaz de dispersar y “filtrar” las peligrosas ondas de alta frecuencia. Cuando el sismo proviene de una falla profunda, dijo, la población reporta el sismo como “una mecedora”, mientras que cuando es superficial entonces se siente como un golpe seco, tal y como lo reportaron cientos de personas con el temblor de la semana anterior.
"¿Qué pasaría en el escenario en donde ocurriera un sismo de magnitud mayor, digamos, cinco o mayor a cinco? A esa profundidad, los efectos negativos serían importantísimos, serían significativos y muy adversos, principalmente para el centro de San José", indicó.
El científico insistió en que, si bien el objetivo no es alarmar, el análisis resulta valioso para que las instituciones públicas tomen decisiones preventivas de cara a las posibles consecuencias del potencial temblor.
"Los gobiernos locales deben incentivar los estudios geológicos sismo tectónicos en la zona para poder hacer una muy buena caracterización y no solo eso, sino planes de contingencia en caso de la de ocurrencia de un sismo mayor", advirtió.
Entre las dificultades para poder estudiar la falla destaca la cantidad de edificaciones que hay en la zona de San José, lo que impide ver con claridad de geografía y, por ende, dificulta desarrollar estudios geológicos.
De acuerdo con el reporte de los lectores de Teletica.com, el temblor del 19 de enero se sintió fuerte en todo San José, pero especialmente en lugares como Curridabat y San Pedro, donde incluso hubo caída de objetos.
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