POR Jimena López Araya | 19 de octubre de 2026, 6:34 AM

Muchas veces, la tristeza de una persona adulta mayor se atribuye a su edad. Sin embargo, asumir que sentirse mal es parte natural del envejecimiento puede hacer que familiares y personas cercanas pasen por alto lo que realmente está viviendo.

Alrededor de la vejez persisten estereotipos, como pensar que una persona ya tiene su vida resuelta o que, por haber llegado a cierta edad, es normal que se sienta triste.

La psicóloga Geanina Álvez, de la Asociación Gerontológica de Adultos Mayores (AGECO), abordó este tema en una entrevista con Telenoticias y advirtió sobre la importancia de no dar por hecho qué siente una persona por el simple hecho de envejecer.

A lo largo de la vida, las personas enfrentan cambios, pérdidas y nuevos desafíos que pueden influir en su estado de ánimo. Estas experiencias también pueden presentarse durante la adultez mayor, pero eso no significa que la tristeza deba normalizarse.

Ante el malestar emocional de una persona adulta mayor, uno de los pasos más importantes es escucharla y darle espacio para expresar lo que siente, sin asumir de antemano qué le ocurre o qué necesita.

Según explica Yanina, acompañar también implica respetar las decisiones de cada persona y evitar imponerle soluciones.

Esto significa no decidir por ella qué psicólogo debe consultar, qué terapia necesita o qué actividades debería realizar para sentirse mejor. En su lugar, es importante preguntarle qué desea, qué necesita y de qué manera se le puede brindar apoyo.

Cada persona vive sus experiencias de forma distinta y puede tener necesidades diferentes. Por eso, el acompañamiento debe partir de sus propias inquietudes y preferencias.

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