POR Yessenia Alvarado | 5 de septiembre de 2026, 8:05 AM

El océano Pacífico atraviesa un periodo de temperaturas inusualmente elevadas, con anomalías que alcanzan hasta 3 °C por encima del promedio en la zona ecuatorial, mientras que frente a las costas de Costa Rica se han registrado valores de hasta 2 °C superiores a lo habitual.

Así lo explicó el oceanógrafo y físico de la Universidad de Costa Rica (UCR), Rodney Mora, en entrevista con Telenoticias, quien señaló que las mediciones realizadas mediante estaciones ubicadas en distintos puntos de la costa del Pacífico permiten confirmar el comportamiento anómalo de las temperaturas.

Según Mora, este escenario no puede atribuirse únicamente al fenómeno de El Niño, ya que existe otro factor que contribuye al incremento de las temperaturas: el calentamiento global.

“Estamos ante un fenómeno de El Niño, pero también tenemos otra variable que suma, que es el calentamiento global. Los océanos realmente también se están calentando”, explicó el especialista.

El experto detalló que el calor acumulado en el océano es transportado mediante las corrientes marinas, lo que permite que las temperaturas elevadas se desplacen hacia diferentes zonas.

Pero el comportamiento no se limita al Pacífico. Las mediciones realizadas en el Golfo de Nicoya durante casi cuatro décadas muestran una tendencia sostenida al aumento de la temperatura del mar. De acuerdo con Mora, si la tendencia actual se mantiene, en un periodo de 100 años la anomalía podría rondar los 2,2 °C.

Una situación similar se observa en el Caribe de Costa Rica, donde los registros también muestran una tendencia ascendente. El especialista explicó que el incremento ronda los 0,02 °C por año, equivalente a aproximadamente 0,2 °C por década. De mantenerse esa tendencia, podría superar los 2 °C de aumento en un siglo.

Uno de los ejemplos más llamativos se encuentra en Playa Herradura, donde una estación mareográfica permite comparar las temperaturas actuales con las registradas durante episodios anteriores de El Niño.

Los datos muestran varios episodios durante agosto en los que la temperatura superficial del mar alcanzó 32 °C o más. El 18 de agosto, específicamente, se registró una temperatura de 32,6 °C, mientras que el promedio de la estación ronda los 29,4 °C.

Para Mora, estos registros evidencian que el calentamiento del océano no es únicamente una percepción de quienes visitan las playas, sino un fenómeno que puede ser medido y monitoreado.

El aumento de la temperatura del océano genera consecuencias que van mucho más allá de encontrar aguas más cálidas al momento de visitar una playa.

El oceanógrafo señaló tres grandes áreas de impacto: las condiciones atmosféricas, las zonas costeras y los ecosistemas marinos.

En las costas, el incremento de la temperatura puede contribuir a escenarios asociados con el aumento del nivel del mar y la erosión costera, además de agravar los efectos de inundaciones en sectores que ya presentan vulnerabilidad.

“Si le sumamos el aumento del nivel del mar, los oleajes y mareas extraordinarias que a veces pasan, puede ser todo un escenario bien complicado en la costa”, explicó.

El ecosistema marino es otro de los sectores que podría experimentar consecuencias importantes debido al calentamiento de las aguas.

Entre los efectos señalados se encuentran el blanqueamiento de los corales y la migración de especies marinas, fenómenos que pueden tener repercusiones ambientales, sociales y económicas.

Las comunidades costeras son particularmente vulnerables debido a su dependencia de actividades como la pesca y el turismo.

Ante este panorama, el llamado de los especialistas se concentra especialmente en la prevención y la información de las comunidades costeras, consideradas entre las más vulnerables ante fenómenos asociados con el aumento de las temperaturas, el nivel del mar, la erosión y los eventos extremos.