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Historia detrás de la parrandera guanacasteca: ritmo que nació de la vida en haciendas
Según Ronald Estrada, director de la banda de Guanacaste, este género es único y no tiene una réplica exacta en otra parte del mundo.
Periodista: Jimena López Araya.
Guanacaste también resguarda una riqueza que se transmite de generación en generación: su gastronomía. Detrás de recetas tradicionales como las rosquillas, las tanelas, las empanadas y las tortillas hay historias de esfuerzo, identidad y familias que han encontrado en la cocina su sustento.
El maíz ocupa un lugar central en esa tradición. No solo es el ingrediente principal de muchos de los platillos típicos de la provincia, sino también el motor que ha permitido a muchas mujeres sacar adelante a sus hogares.
"El maíz es todo. Es mi familia, es mi vida, es todo. Con el maíz salimos adelante; con el maíz saqué a mis hijos adelante, a mi hija para pagos de la universidad, igual mi hijo para colegio, y ahora la pequeña también. Gracias al maíz los he sacado adelante a todos con todos los productos que vendo", Marinee Alfaro, emprendedora Guanacasteca.
Otra de las tradiciones que permanece vigente es la cocina a fuego de leña. En el negocio Las Tuquitas, la carne ahumada continúa preparándose mediante un proceso artesanal que nació hace más de 40 años, cuando el ahumado era una necesidad para conservar los alimentos.
"Como no había refrigeración, entonces la salaban y la ahumaban, y esa era la forma de que no se maleara la carne. Después empecé a trabajar para ayudarme con mis hijos y darles los estudios. Pensé: '¿Qué hago?'. Dios me dio la sabiduría para empezar este negocio", Abigail Pizarro, fundadora del restaurante.
Lo que comenzó como una técnica de conservación terminó convirtiéndose en el sello distintivo del negocio. Hoy, la tradición continúa en manos de su hija, quien mantiene viva la receta familiar y la filosofía con la que fue construida.
"Si usted cocina con amor, pensando en la persona que va a recibir la comida, todo le va saliendo bien. Eso fue lo que hice", asegura.
Historias como estas demuestran que la gastronomía guanacasteca es mucho más que una colección de recetas. Apoyar estos emprendimientos también es una forma de preservar la identidad cultural de una provincia que ha sabido mantener vivas sus tradiciones a través del sabor.