POR Dudly Lynch | 21 de julio de 2026, 14:40 PM

El sacerdote guanacasteco Edwin Baltodano Guillén cumplió 100 años de vida y 76 de servicio sacerdotal. Su trayectoria lo convierte en una figura destacada de la Iglesia Católica costarricense y en un motivo de orgullo para Liberia y Guanacaste.

Baltodano nació el 13 de junio de 1926 en la ciudad de Liberia. Es hijo del educador, diputado y secretario de la Asamblea Legislativa, Aristides Baltodano, y de la maestra Belén Guillén (ver video adjunto).

Durante su infancia, su familia se trasladó al Valle Central. Sin embargo, el vínculo con Liberia permaneció presente durante toda su vida.

El llamado al sacerdocio surgió durante su preparación para la Primera Comunión. Años después, mientras estudiaba en el Liceo de Costa Rica, una maestra preguntó a sus alumnos qué querían ser cuando fueran grandes.

La respuesta de Baltodano fue clara: quería ser sacerdote.

Ingresó al Seminario en 1944 y recibió la ordenación sacerdotal el 17 de diciembre de 1949. Desde entonces, dedicó más de siete décadas al ministerio.

Su formación también incluyó estudios en España. Allí obtuvo una licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Eclesiástica de Salamanca. Además, amplió sus conocimientos en ejercicios espirituales, periodismo y formación pastoral.

A lo largo de su ministerio, ejerció funciones en parroquias de Liberia, Nicoya, Tilarán, Abangares y Puntarenas. También trabajó como formador del Seminario Nacional, profesor, vicario y capellán hospitalario.

Su labor pastoral también alcanzó a comunidades fuera de Costa Rica. Durante la Revolución Sandinista acompañó a cientos de refugiados nicaragüensesSu trabajo en Nicaragua dejó una huella reconocida por distintas comunidades. Un centro educativo en Bluefields lleva su nombre.

El sacerdote también encontró en la poesía una forma de expresar su fe y sus experiencias pastorales. En 2007 publicó el libro 'Ecos a Dios', una obra inspirada en las vivencias compartidas con las personas que acompañó durante su ministerio.

A sus 100 años, el padre Baltodano mantiene una trayectoria marcada por la humildad, el servicio y el amor por su tierra.

Su historia forma parte de la memoria de Liberia, Guanacaste y Costa Rica. También representa una vida dedicada al servicio de la Iglesia durante 76 años.

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