POR Susana Peña Nassar | 30 de marzo de 2026, 17:00 PM
El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) explicó, en entrevista con Teletica.com, una de las barreras más grandes que enfrentan a la hora de investigar e intervenir aparentes casos de grooming u otros delitos que amenezan a niños y jóvenes: el miedo a castigos o represalias de sus padres, situación que frena las denuncias y deja los riesgos en la oscuridad.
Incluso, la institución que vela por los menores de edad en Costa Rica ha experimentado situaciones en las que las víctimas se niegan a dar nombres o a revelar los lugares desde los que llaman, precisamente para que sus padres de familia no se enteren de lo que están viviendo.
Según Rodolfo Meneses, abogado del PANI, muchas veces los adultos responsables son los últimos en darse cuenta de contactos indebidos que reciben sus hijos por medio de plataformas digitales, ya sea en redes sociales o hasta en videojuegos.
"Hemos percibido, no solamente en situaciones que se dan en entornos digitales, sino también en entornos físicos, que las personas menores de edad, cuando acuden a nosotros, tienen esa barrera del miedo, que nos paraliza de actuar, que sentimos que no hay solución a nuestros problemas. Eso es un factor interno, que a partir de una situación donde se nos vulnera un derecho, tenemos que vencer, tenemos que romper.
"También, en algunas situaciones, hemos percibido que el papá o la mamá o la persona encargada de cuidar, no tiene conocimiento de la situación que está sufriendo la persona menor de edad. Eso es un tema también a destacar: ese papá y esa mamá le promueven miedo a esa persona menor de edad. Entonces esa persona menor de edad no se siente en confianza de contarle a la persona adulta encargada de lo que está sufriendo", relató Meneses.
El vocero pidió a los padres de familia acercarse a sus hijos y conocer las actividades que realizan en el entorno digital: en la medida de lo posible, aplicar filtros parentales y darles acompañamiento para que no queden expuestos a peligros.
En caso de que exista confianza, los menores acudirán a sus encargados como primera opción y ellos, a su vez, los pueden guiar en las medidas que sean necesarias. Si tienen dudas sobre alguna situación que vulnere sus derechos, los niños y jóvenes pueden llamar a la línea 1147 o escribir al WhatsApp 8989-1147, ambas del patronato. Es importante aportar la información básica para que las autoridades puedan intervenir.
"Así como cuando sus papás les dicen que no hablen con personas extrañas en el mundo físico, es importante también trasladar ese tipo de conocimiento o ese tipo de recomendaciones al mundo digital. Hay personas, y en el mundo digital no hay fronteras, que pueden, mediante alguna información que nosotros les demos, generarnos algún daño. Desde un tema sexual que nos pueden exponer, nuestra fotografía o nuestro video, o pueden vulnerar nuestra seguridad en nuestras redes, pueden hackearnos el correo o nuestras cuentas. Ese tipo de situaciones es importante tener conocimiento que hay que tratar de aplicar las herramientas de seguridad y pedir ayuda", añadió Meneses.
El grooming ocurre cuando adulto se gana la confianza de un niño, niña o adolescente a través de internet —por redes sociales, videojuegos en línea o aplicaciones de mensajería— con el objetivo de manipularlo y obtener contenido sexual, encuentros o ejercer abuso.
En las últimas semanas, el PANI ha elevado a la Fiscalía al menos cinco denuncias por supuestos casos de seducción a menores por medios electrónicos, la mayoría involucran a personajes conocidos en redes sociales o figuras públicas.
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