Nacional
Abogado de mamá de Nadia Peraza sobre sospechoso: “Se estaba comiendo los restos humanos”
La defensa del acusado rechaza los señalamientos de canibalismo y lamenta declaraciones que generan “más dolor a la familia”.
El hermano de Nadia Peraza aseguró, la tarde de este martes, que el sospechoso de asesinar a la joven, una expareja de la víctima de apellido Buzano, le dijo que estaba dispuesto a matar por ella.
Dicho comentario ocurrió en una conversación que Jarot Peraza tuvo con quien entonces era su cuñado en la plaza de deportes de Bajo Los Molinos de San Rafael, tras una discusión que este tuvo con su novia, el 31 de diciembre de 2022.
“Una vez, en fin de año, estábamos todos hablando y vacilando ahí en mi casa, donde yo vivía. Estábamos ahí vacilando y de repente todo se tornó en 'yo tengo la razón' o el otro. Yo dije: ‘No peleemos, es un 31’. Entonces ya se dejaron de hablar, discutieron y el otro dijo ‘hijueputa’. Y se fue caminando hacia la plaza en el Bajo Los Molinos. Yo le dije a mi hermana que qué estaba pasando, que estuviera tranquila y que iba a hablar con Jeremy a ver qué estaba pasando para yo enterarme.
“En eso él se sentó conmigo en la plaza y empezamos a hablar. Él lo que hizo fue ponerse a llorar. Me dijo que a mi hermana le gustaba mucho la fiesta, que andaba puteando con las amigas y que él solo quería ser bueno. Que yo no entendía que él por mi hermana se moría o mataba. Eso me dijo una vez ahí en la plaza del Bajo Los Molinos”, señaló el testigo.
Posteriormente, el deponente apuntó que su cuñado le ofreció fumar marihuana, pero que él declinó. Después, volvió a su hogar y el sujeto quedó afuera con unos "piedreros" de la zona.
La declaración de este hermano llega en el quinto día del juicio que se celebra en el Tribunal Penal de Heredia contra Buzano por los presuntos de femicidio, sustracción patrimonial, estafa informática y suplantación de identidad.
Peraza recordó que poco después de eso, vivió por unos seis meses junto a su pareja de ese momento, su hermana, el novio de esta y la hija de ambos en una pequeña casa.
Según explicó, las discusiones de la otra unión eran frecuentes, aunque —mientras convivieron— estas cesaron o al menos no tenían lugar frente a los otros ocupantes del inmueble.
El testigo también dijo que notó cómo su hermana tenía moretes, mordiscos y chupetazos en el cuello y los brazos. Al principio, pensó que ello era porque los novios jugaban. Pero una vez observó uno que le llamó la atención y lo llevó a llamarle la atención a Peraza. Más adelante, la mujer empezó a vestir blusas de manga larga y cuello alto, por lo que no tenía forma de enterarse de si ese tipo de lesiones se mantenían.
Después de un semestre de convivencia, la víctima y su aparente agresor decidieron marcharse. El testigo no precisó a dónde se fueron, pero la acusación leída el pasado 18 de febrero en el inicio del contradictorio establece que la pareja también convivió en un apartamento en Heredia.
Supo que, a lo largo de la relación que la joven mantuvo con Buzano, e incluso después, esta tuvo que llamar a la Fuerza Pública reiteradas veces después de discusiones.
De igual manera, mencionó que, mientras la ofendida trabajaba en el restaurante Ajúa en San Pablo, el sospechoso "no la dejaba trabajar en paz", en tanto llegaba borracho o drogado a pedirle comida o plata.
Otras situaciones indicadas por el testigo incluían las visitas de personal del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).
Más tarde, esa institución le quitó la custodia de la niña a la pareja. Esa situación ocurrió el 1.° de febrero de 2024, según recordó Peraza, pues la joven le envió mensajes pidiéndole ayuda, pero él no los pudo ver. De hecho, ese evento es clave para el caso, ya que la Fiscalía Adjunta de Heredia lo señala como el que dio pie al crimen.
Una vez que logró conversar con su hermana, esta le explicó que había peleado con Buzano, que el Patronato había llegado y le anunció que iba a llevarse a la menor y entregarla temporalmente a su abuela materna, Marilyn Espinoza. Ese día, Peraza le pidió a su hermano que fuera él quien recibiera a la niña, pero la mamá de estos no accedió a esa opción.
Para aquel entonces, la víctima vivía sola con su hija en la misma casa que en algún momento habitó el testigo, también en San Rafael. Pese a que ya no tenía relación con el padre de la menor, la joven permitió que el sospechoso se quedara a dormir con ellas, ya que había llegado "a darle lástima".
El hermano declaró que la última vez que vio a Peraza fue el 18 de febrero de 2024, en la revelación de género de su hija, en una actividad que se llevó a cabo en la Universidad para la Paz, en Ciudad Colón de Mora. El resto de la familia la vio por última vez tres días más tarde.
Los restos de la muchacha fueron encontrados el 6 de abril de 2024 dentro de una refrigeradora —originalmente comprada por la víctima— que estaba en posesión de Buzano, en San Pablo.