POR Paulo Villalobos | 9 de junio de 2026, 6:17 AM

Dos hombres fueron detenidos la mañana de este martes como sospechosos de haber disparado contra la sede de la Oficina de Planes y Operaciones del Organismo de Investigación Judicial (OPO-OIJ), el 16 de abril pasado.

Se trata de dos jóvenes de apellidos Abarca (24 años) y Amador (19), quienes fueron capturados por presunta tentativa de homicidio durante allanamientos ejecutados en La Unión y San Francisco de Dos Ríos de San José.

El director general interino de la Policía Judicial, Michael Soto, señaló que a ambos se les vincula con un "atentado", en el que presuntamente balearon entre 16 y 20 ocasiones contra una de sus sedes, dándole entre 5 y 6 veces.

Los tiros se realizaron desde un carro negro en el que supuestamente viajaban Abarca, Amador y un individuo que todavía no ha sido identificado.

Según el vocero, ese ataque se dio como una "represalia", pues tan solo un mes antes, a uno de los sujetos se le decomisó un arma de fuego aparentemente robada, que intentó comercializar a un agente encubierto.

"Ciertamente es un tema muy difícil el de seguridad que está viviendo el país, donde algún tipo de sujetos y estructuras criminales se han atrevido a atentar contra los cuerpos de policía. Decirle a la ciudadanía que no vamos a tolerar eso, que vamos a seguir trabajando muy fuerte contra las estructuras a costa de lo que sea, pero no vamos a permitir que la seguridad del país se deteriore más", manifestó el jefe del Organismo de Investigación Judicial. 

En las diligencias se incautó un fusil AR-15 y una pistola 9 milímetros (mm), además de munición de calibres 5,56 y 9 mm.

Las hipótesis apuntan a que los sospechosos en apariencia conforman una estructura dedicada a comerciar armas robadas, munición y aditamentos como cargadores múltiples (que se conocen como "caracoles"), entre otros.

Lea también

Política

Gobierno impulsará reforma para endurecer controles en venta y compra de armas

La reforma no solo pretende revisar los perfiles de las empresas que venden las armas, sino también los de las personas que las compran.