MasQN
Dos amigas convierten la adversidad en una innovadora granja de insectos
Su emprendimiento aprovecha un recurso que normalmente podría pasar desapercibido: las excretas de larvas y escarabajos.
Lo que comenzó como un proyecto final de graduación para un grupo de estudiantes de Agronomía de la Universidad de Costa Rica (UCR) terminó convirtiéndose en una oportunidad de negocio que hoy llega hasta la mesa de muchas personas (ver video adjunto).
Como parte de su formación académica, los jóvenes debían desarrollar un proyecto relacionado con su carrera y decidieron apostar por el cultivo de tomate cherry en Alajuela. Así nació Mon Cherry, una iniciativa que con organización, dedicación y un seguimiento constante de los cultivos logró superar las expectativas iniciales.
El trabajo dentro del invernadero requiere atención y compromiso. Los estudiantes han aprendido a cuidar cada etapa del cultivo y, poco a poco, transformaron el conocimiento adquirido en las aulas en una iniciativa productiva.
El éxito del proyecto los llevó a dar un paso más. Actualmente, comercializan sus tomates cherry entre compañeros y también utilizan las redes sociales para llegar a nuevos clientes.
Hoy, los frutos de ese esfuerzo salen del invernadero para llegar a las mesas de muchas personas. Lo que nació como un requisito académico se convirtió en un emprendimiento que continúa creciendo y que demuestra que la disciplina, el trabajo en equipo y la dedicación pueden hacer que una idea dé buenos frutos.
Mon Cherry es el nombre de este proyecto y así pueden encontrar a estos jóvenes emprendedores en redes sociales.