Por Diana Vásquez 26 de agosto de 2026, 18:55 PM

En Costa Rica, dos amigas encontraron en medio de las dificultades una oportunidad para emprender y crear un producto poco común en el país. Kathya Araya y Hazel Chaves están detrás de la primera granja de insectos vertical de Costa Rica, un proyecto que nació de la necesidad de salir adelante y que hoy se convierte en una muestra de innovación y perseverancia (ver video adjunto).

Su emprendimiento aprovecha un recurso que normalmente podría pasar desapercibido: las excretas de larvas y escarabajos. A través de un proceso de transformación, Kathya y Hazel convierten este material en abono y en un fertilizante con diferentes usos, entre ellos, ayudar a repeler las hormigas en los cultivos.

La idea no solo representa una alternativa innovadora para el sector agrícola, sino también una historia de amistad y resiliencia. Las dos emprendedoras han encontrado en este proyecto un respaldo mutuo para enfrentar enfermedades y momentos difíciles, demostrando que trabajar juntas les permitió transformar los obstáculos en una oportunidad.

Con esfuerzo y dedicación, aquella idea que comenzó en medio de circunstancias complicadas hoy se convierte en un producto innovador y de producción poco común en Costa Rica. Cada etapa del proceso representa para ellas el resultado de no rendirse y de apostar por una alternativa diferente.

Kathya y Hazel esperan continuar haciendo crecer su emprendimiento y demostrar que incluso aquello que muchas personas consideran un desecho puede convertirse en una herramienta útil para la agricultura.

Si desea conocer o adquirir sus productos, puede comunicarse al 7024-5418.

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