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La "Celia Cruz" de Miramar alegra hospitales, desfiles y corazones
El vestido que utiliza para caracterizarse le costó apenas ₡500 colones, pero para ella tiene un valor incalculable.
Cuando cae la noche y la música comienza a sonar en los salones de baile de San José, hay un personaje que casi siempre llama la atención antes de dar el primer paso. No es solo por su forma de bailar, sino también por un detalle que nunca falta en su vestimenta: un gran sombrero que ya forma parte de su identidad. Se trata de Róger Acosta, conocido cariñosamente por todos como Roger "Sombrerona". Quienes frecuentan las actividades de swing criollo y baile popular saben que, tarde o temprano, lo verán salir a la pista (ver video adjunto).
Róger nació en Santa Cruz, donde aprendió a bailar desde muy joven. Creció rodeado de música, fiestas y tradiciones guanacastecas que despertaron en él una pasión por el baile que nunca volvió a abandonar. Después de conquistar muchas pistas de baile en su cantón, sintió que era momento de buscar nuevos escenarios. Así fue como llegó a San José, decidido a seguir disfrutando de lo que más le apasiona.
El hombre del sombrero
El apodo de “Sombrerona” no nació por casualidad. Róger asegura que el sombrero nunca puede faltar cuando sale a bailar, sin importar la actividad o el lugar. Con el paso de los años, ese accesorio terminó convirtiéndose en su sello personal y en la forma más fácil de reconocerlo entre decenas de bailarines. Hoy, muchos lo identifican por el sombrero incluso antes de saber su nombre.
Quienes lo ven moverse por la pista suelen imaginar que se trata de un hombre muy extrovertido y conquistador. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Róger se describe como una persona tranquila y bastante tímida cuando se trata de las relaciones sentimentales. De hecho, entre risas nos confesó que nunca tuvo hijos y que acercarse a una posible pareja siempre le ha costado más que aprender cualquier paso de baile.
Un embajador de la alegría
Aunque la timidez forme parte de su personalidad, basta con que empiece la música para que todo cambie. Róger se transforma sobre la pista y demuestra una habilidad que ha perfeccionado durante toda una vida. Sus pasos, su coordinación y su energía hacen que muchas personas se detengan simplemente para verlo bailar. Es uno de esos personajes que mantienen viva la cultura del baile popular costarricense.
Hoy continúa recorriendo salones y actividades de swing en San José con el mismo entusiasmo de siempre. Su sombrero sigue acompañándolo en cada presentación y su pasión por el baile permanece intacta. Porque Roger Sombrerona demuestra que, a veces, las personas más tímidas son precisamente las que mejor saben expresarse cuando la música comienza a sonar.