POR Rubén McAdam | 23 de septiembre de 2026, 18:59 PM
En un hogar puede existir muchísimo amor y, aun así, alguien puede sentirse completamente aislado. Esa es la realidad que lleva al escenario Lucy, una obra dirigida por Francisco Rodríguez que cuenta la historia de una adolescente sorda que crece dentro de una familia oyente. Sus seres queridos la aman, pero entre ellos existe una barrera que poco a poco comienza a pesar: la comunicación. A partir de ese conflicto, la puesta en escena invita al público a reflexionar sobre identidad, pertenencia y el derecho de todas las personas a ser comprendidas (ver video adjunto).
La encargada de darle vida a Lucy es la actriz Isabella Valverde Fernández, protagonista de una historia que permite acercarse a las experiencias de una persona sorda dentro de un entorno construido principalmente desde la realidad oyente. La obra no plantea la ausencia de cariño como el problema central, sino las dificultades que aparecen cuando no existen herramientas suficientes para comunicarse. De esta manera, el público acompaña a Lucy mientras intenta encontrar su lugar y expresar quién es. Su historia recuerda que sentirse parte de una familia también implica poder participar plenamente de sus conversaciones.
Un escenario donde también se habla con las manos
La propuesta combina actuación, danza y Lengua de Señas Costarricense (LESCO) para construir una experiencia pensada tanto para personas sordas como oyentes.
La producción incorpora una protagonista sorda y asesoría cultural especializada como parte del proceso de creación. Además, Estefanía Carvajal participa como intérprete escénica de LESCO en vivo. La accesibilidad deja así de ser un elemento adicional para convertirse en parte de la propia narrativa.
El montaje fue realizado hace aproximadamente un año y requirió cerca de mes y medio de ensayos. Durante ese periodo, el equipo tuvo que articular diferentes formas de expresión para conseguir que actuación, movimiento y lengua de señas convivieran dentro de un mismo escenario. El resultado busca que la historia pueda experimentarse desde distintas maneras de percibir y comunicarse. Cada recurso artístico contribuye a construir el mundo que rodea a Lucy.
Cuando escuchar no depende de los oídos
Bajo la dirección de Francisco Rodríguez, la historia también pone sobre la mesa una pregunta sencilla pero profunda: ¿qué significa realmente escuchar a otra persona? La experiencia de Lucy muestra que la comunicación va mucho más allá de pronunciar palabras y que las barreras aparecen cuando el entorno no ofrece las herramientas necesarias para que todos puedan expresarse. Comprender al otro requiere también disposición para aprender su manera de comunicarse. Allí se encuentra buena parte del corazón de esta puesta en escena.
Lucy utiliza el teatro para acercar dos experiencias que muchas veces transcurren dentro de una misma sociedad sin encontrarse completamente. Sobre las tablas, personas sordas y oyentes pueden compartir una misma historia desde un espacio pensado para ambas. La obra habla de una adolescente que busca comunicarse con su familia, pero termina planteando una conversación mucho más amplia sobre inclusión y pertenencia.
Porque algunas veces el amor sí está presente y solamente hace falta encontrar el lenguaje para expresarlo.
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