Por Rubén McAdam 15 de septiembre de 2026, 18:55 PM

Entre carros que entran y salen de un parqueo en Heredia, durante estos días hay una imagen que inevitablemente llama la atención. Vestida con traje típico costarricense, Karolina Castro recibe a quienes pasan por el lugar mientras luce con orgullo los colores y elementos que recuerdan las celebraciones patrias. No se trata de un uniforme de trabajo ni de una actividad preparada para un escenario. Es una tradición que ella misma decidió comenzar para conmemorar la Independencia de Costa Rica (ver video adjunto).

Desde hace dos años, cuando llega setiembre, Karolina cambia por unos días su vestimenta habitual y se presenta a trabajar con traje típico. Entre sus labores cotidianas encuentra así una pequeña manera de recordar las tradiciones del país y compartirlas con quienes llegan al parqueo. Algunos la observan sorprendidos, otros sonríen al verla y muchos aprovechan para conversar con ella.

Para Karolina, esas reacciones también forman parte de la celebración.

Una actriz fuera del escenario

Aunque actualmente trabaja en un parqueo herediano, Karolina tiene otra faceta que explica buena parte de su iniciativa: es actriz. El arte le ha permitido entender el valor de representar historias, personajes y costumbres, pero también encontrar maneras de mantenerlas presentes fuera de un escenario. Por eso decidió aprovechar su propia creatividad para rendir homenaje a la cultura costarricense desde su lugar de trabajo.

No necesita un teatro, luces ni una gran producción para hacerlo. Durante su jornada, el parqueo se transforma de alguna manera en su escenario y cada persona que pasa frente a ella se convierte en espectadora de una pequeña celebración de la identidad nacional. Su traje rompe por unos instantes con la rutina cotidiana y recuerda que las tradiciones también pueden preservarse mediante gestos sencillos.

Celebrar desde cualquier lugar

Karolina lleva dos años repitiendo esta iniciativa y espera que su vestimenta también motive a otras personas a recordar aquello que caracteriza al país durante el mes patrio. Para ella, su profesión y su trabajo no tienen por qué caminar separados: puede utilizar lo aprendido como actriz para expresar el cariño que siente por la cultura costarricense.

En setiembre abundan las banderas, los faroles y los desfiles, pero Karolina encontró su propia manera de celebrar. Cada mañana se coloca su traje típico y llega a trabajar como cualquier otro día, aunque esta vez lleva consigo un pedacito de las tradiciones del país.

Porque para mantener viva una cultura no siempre hace falta estar sobre un gran escenario. A veces basta con ponerse un traje típico, llegar al trabajo y recordarles a quienes pasan por ahí que también en los lugares más cotidianos se puede celebrar el orgullo de ser costarricense.

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