POR Diana Vásquez | 26 de febrero de 2026, 17:55 PM

En Alajuela, la creatividad de Wendy Arroyo encontró su punto de partida en la memoria. En su pequeño taller, entre telas, hilos y retazos de colores, elabora muñecas de trapo que no solo son piezas artesanales, sino también un homenaje a la historia que la precede.

Aunque perfeccionó la técnica en cursos especializados, el origen de este oficio está profundamente ligado a su vida familiar. Su abuela también confeccionaba muñecas y, aunque en aquel momento no siguió ese camino, con el paso de los años descubrió en este arte una forma de reconectar con sus raíces y rendir tributo a ese legado silencioso.

Cada muñeca que crea es única. Wendy diseña piezas personalizadas para distintas ocasiones, cuidando minuciosamente cada detalle para que quien la reciba encuentre algo especial. La confección exige tiempo, paciencia y precisión, pero también sensibilidad para convertir una idea en un objeto cargado de significado.

Su emprendimiento se llama Krisa CR, un nombre que nació como un gesto íntimo: está inspirado en sus dos hijas y simboliza el motor que impulsa su trabajo diario. En ese proyecto confluyen la creatividad, la memoria y el deseo de construir algo propio que, al mismo tiempo, mantenga viva una tradición familiar.

Más que un negocio, su labor es una forma de preservar la herencia artesanal y de demostrar que lo hecho a mano sigue teniendo un valor profundo en tiempos de producción masiva. Cada muñeca es una pieza que lleva historia, dedicación y un vínculo emocional que trasciende la costura.

Quienes deseen encargar una de estas creaciones pueden comunicarse al teléfono 6060-4488, donde Wendy atiende pedidos y comparte el proceso detrás de cada muñequita. Una invitación a conocer un trabajo que transforma recuerdos en arte.

Repase el reportaje completo y conozca la historia detrás de estas creaciones en el video que está en la portada.

Lea también

MasQN

Las torrejas de doña Ana Isabel devuelven a Heredia el sabor de la cocina de las abuelas

Una vecina de Santa Bárbara comparte la receta de torrejas que marcó su infancia y hoy invita a nuevas generaciones a reconectar con la historia familiar.