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La nicoyana que encontró en el baile un pedacito de Guanacaste en Desamparados
Basta escuchar un grito sabanero o ver sonar la marimba para que Elizabeth Fajardo Montiel vuelva, aunque sea por un momento, a las calles de su querida Nicoya.
En el centro de Cartago, hay una floristería donde las flores siempre vienen acompañadas de una buena historia. Allí trabaja Lucía Barquero, una mujer a la que todos conocen como “La Loca”. Lejos de ser un apodo despectivo, es una forma cariñosa de reconocer su creatividad, su entusiasmo y las ocurrencias con las que constantemente sorprende a sus clientes. Gracias a esa personalidad espontánea, se ha convertido en uno de los personajes más queridos de la Vieja Metrópoli (ver video adjunto).
La historia de la Floristería El Molino comenzó de una manera completamente inesperada. Los padres de Lucía se dedicaban a empacar flores para distribuirlas a otras floristerías del país y nunca pensaron en abrir un negocio propio. Sin embargo, un día dejaron varios ramos en la cochera de su casa mientras preparaban un pedido. Al poco tiempo, algunos vecinos llegaron preguntando si aquellas flores estaban a la venta, convencidos de que ese lugar era una floristería.
Un negocio que nació por accidente
Don Macario, el padre de Lucía, entendió rápidamente que aquella confusión escondía una gran oportunidad. Decidió comenzar a vender flores desde ese mismo espacio y, sin imaginarlo, dio origen a un negocio que con los años se convertiría en un referente para muchas personas en Cartago. Fue allí donde Lucía creció rodeada de colores, aromas y arreglos florales. Desde pequeña aprendió que detrás de cada ramo también existe una historia.
Con el paso de los años fue asumiendo un papel cada vez más importante dentro de la floristería familiar. Pero además de vender flores, comenzó a pensar en formas diferentes de dar a conocer el negocio. Su creatividad pronto empezó a llamar la atención tanto de clientes como de personas que la seguían en redes sociales. Fue entonces cuando nació el personaje que hoy todos conocen.
La creatividad que le dio un apodo
Lucía empezó a realizar dinámicas poco comunes para una floristería. En una ocasión se disfrazó de Santa Claus y salió a regalar flores para sorprender a las personas. En otra oportunidad, recorrió las calles del centro de Cartago entregando flores a hombres y grabando sus reacciones, buscando transmitir un mensaje sobre el cariño y la importancia de recibir este tipo de detalles sin importar el género. Cada nueva idea despertaba sonrisas y reforzaba el vínculo con la comunidad.
Precisamente por esas ocurrencias y por la energía con la que vive cada proyecto, comenzó a ser conocida como “La Loca”. Ella lleva ese apodo con orgullo, porque sabe que nació del cariño de quienes reconocen su forma auténtica de ver la vida. Para Lucía, regalar flores también significa regalar emociones, recuerdos y momentos que permanecen para siempre.
Quienes deseen conocer su trabajo o realizar un pedido, pueden comunicarse al 8867-8868 o visitar las redes sociales de Floristería El Molino en Facebook e Instagram. Porque, a veces, las mejores ideas nacen por accidente… y otras florecen gracias a personas que nunca tienen miedo de hacer las cosas de una manera diferente.