Por Johnny López 31 de julio de 2026, 18:55 PM

En San Rafael Arriba de Desamparados hay una guanacasteca que nunca dejó atrás sus raíces. Basta escuchar un grito sabanero o ver sonar la marimba para que Elizabeth Fajardo Montiel vuelva, aunque sea por un momento, a las calles de su querida Nicoya (ver video adjunto).

Tiene 55 años y asegura que participa en baile típico desde que tiene memoria. Una pasión que nació en su infancia y que, con el paso de los años, se convirtió en una forma de mantener vivo el lugar donde creció.

"Tengo 33 años de vivir en San José. Vine de Guanacaste buscando fortuna, pero bendito Dios encontré un amor", comenta entre risas.

Aunque hizo su vida en la capital, hubo un tiempo en que la tristeza le hizo perder el entusiasmo. Fue entonces cuando el baile volvió a encontrarla.

"El baile fue el amor que me sacó de una depresión. Yo ya bailaba en Guanacaste cuando era joven, pero en esta etapa de mi vida, hace cuatro años, el grupo de baile folclórico de la parroquia San Rafael Arcángel fue clave para salir adelante", relata.

En cada presentación hay alguien que la mira con un orgullo especial. Entre el público siempre está su mamá, doña María Félix Montiel, la mujer que sembró en ella el amor por las tradiciones guanacastecas desde muy pequeña.

Hoy, además de verla bailar, disfruta recordar junto a ella las historias, las fiestas y los días vividos en Nicoya.

"Verla bailar y, sobre todo, disfrutar, me hace muy feliz", expresa doña María Félix.

Fue ella también quien le enseñó a preparar muchos de los sabores que identifican a Guanacaste: rosquillas, tanelas y arroz de maíz, recetas que Elizabeth conserva con el mismo cariño con el que guarda cada paso de baile.

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