POR Sebastián Durango | 28 de enero de 2026, 17:55 PM

En Los Lagos de Heredia, Lisseth Alvarado, de 44 años, demuestra que la alegría no depende tanto de las circunstancias como de la actitud con la que se enfrenta cada día. Su rutina cotidiana es un reflejo de esfuerzo, amor propio y compromiso con quienes la rodean.

Cada jornada comienza con la limpieza del hogar. Para Lisseth no se trata únicamente de mantener el orden, sino de una forma de activar la energía y prepararse mentalmente para lo que viene. Luego, entre ollas y fogones, prepara los alimentos para sus tres hijos, convirtiendo la cocina en un espacio de cuidado y afecto.

El día continúa en las calles, donde vende zapatos y enfrenta los retos laborales con constancia. Para ella, el trabajo honesto no solo representa ingresos, sino también una oportunidad para crecer, abrir puertas y fortalecer la confianza en sí misma.

Cuando el cansancio aparece, Lisseth no se detiene. Dedica tiempo al estudio con la meta de concluir su bachillerato, convencida de que nunca es tarde para aprender y superarse. El estudio se convierte así en una herramienta para ampliar horizontes y proyectar un mejor futuro.

Al final de la jornada, encuentra un momento de tranquilidad entre sus plantas. Ese contacto con lo vivo le recuerda que, al igual que ellas, la vida necesita cuidado, paciencia y dedicación para dar frutos.

La historia de Lisseth Alvarado no es solo un relato de trabajo y sacrificio. Es un testimonio de constancia, resiliencia y alegría cotidiana, una invitación a reconocer el valor del esfuerzo diario y a encontrar belleza en los pequeños actos que sostienen la vida. Para conocer más de su historia, le invitamos a repasar el reportaje en el video disponible en la portada del artículo.

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