MasQN
“Nena Atenas”: a sus 98 años sigue cantando con la misma fe de toda una vida
Cuenta que su padre nunca le permitió ir a bailar, por lo que encontró otra forma de expresar esa pasión: el canto.
Para Cristian Quesada, la devoción a la Virgen de los Ángeles ha estado presente desde su infancia. Su historia es un testimonio de fe, perseverancia y un talento que, con paciencia y dedicación, ha puesto al servicio de la Iglesia (ver video adjunto).
Vecino de Cartago, Cristian descubrió desde muy pequeño una habilidad poco común: confeccionar manteles litúrgicos, ornamentos y vestidos para imágenes de santos con una precisión y delicadeza admirables. Cada puntada es el reflejo de su amor por el arte sacro y de su deseo de honrar aquello en lo que cree.
El momento más significativo de su trayectoria llegó en el 2022, cuando tuvo el privilegio de confeccionar un vestido que posteriormente fue colocado a la imagen de la Virgen de los Ángeles. Para él, aquella pieza representa mucho más que un trabajo artesanal; es una reliquia de su vida, un recuerdo imborrable del día en que su talento llegó hasta los pies de La Negrita, patrona de Costa Rica.
Pero su historia también está marcada por la esperanza. En un momento de incertidumbre laboral, Cristian dedicó muchas horas a la oración. Con profunda fe, le pidió a la Virgen de los Ángeles que intercediera por él ante Dios y le ayudara a encontrar un trabajo estable que le permitiera servir y salir adelante.
Con el paso del tiempo, aquella petición encontró respuesta. Cristian fue nombrado sacristán de la Iglesia Nuestra Señora de las Mercedes, en Montes de Oca, una labor que desempeña con compromiso, humildad y un profundo sentido de servicio.
Hoy, cada jornada para él comienza entre el cuidado del templo, la preparación de las celebraciones litúrgicas y la atención de cada detalle que permite que la comunidad viva su fe. Su trabajo va más allá de las tareas diarias: es una forma de agradecer el camino que, asegura, Dios y la Virgen han trazado para su vida.
La historia de Cristian Quesada demuestra que, cuando el talento se une con la fe y la perseverancia, pueden abrirse caminos inesperados. Entre hilos, agujas y oraciones, este cartaginés continúa sirviendo con el mismo amor que un día lo llevó a confeccionar un vestido para la patrona de los costarricenses, convencido de que cada puntada también puede ser una expresión de gratitud y esperanza.