“Nena Atenas”: a sus 98 años sigue cantando con la misma fe de toda una vida
Cuenta que su padre nunca le permitió ir a bailar, por lo que encontró otra forma de expresar esa pasión: el canto.
En Atenas hay una mujer a la que muchos conocen por un nombre que ya forma parte de la identidad del cantón: “Nena Atenas” (ver video adjunto).
Su nombre es Nena Campos, tiene 98 años y conserva una memoria que sorprende a cualquiera. Basta con escuchar los primeros acordes de una alabanza o de un canto religioso para que empiece a interpretar la letra completa, sin necesidad de leerla. La música ha sido una de las grandes compañeras de su vida y sigue ocupando un lugar especial en su día a día.
Aunque siempre sintió un profundo amor por la música, durante su juventud tuvo una pequeña frustración. Cuenta que su padre nunca le permitió ir a bailar, por lo que encontró otra forma de expresar esa pasión: el canto. Desde entonces, hizo de su voz una manera de compartir alegría, especialmente a través de los cantos católicos que conoce de memoria. Hoy, casi un siglo después, continúa entonándolos con la misma emoción de cuando era niña.
Una vida marcada por el trabajo y la fe
Durante muchos años, doña Nena trabajó vendiendo comida y café a quienes viajaban en el ferrocarril. Desde la década de 1950 vive frente a la antigua línea férrea de Atenas, un lugar desde el cual ha sido testigo de incontables historias y del paso de generaciones enteras. Allí construyó su hogar y formó una familia junto a sus dos hijos. Quienes la conocen la recuerdan como una mujer trabajadora, servicial y muy cercana a su comunidad.
La cocina también ocupa un lugar importante en su historia. Entre las recetas que más disfruta preparar para su familia destaca la tradicional gallina achiotada, un platillo que todavía cocina con el mismo cariño de siempre. Para ella, reunirse alrededor de la mesa sigue siendo una de las mejores formas de demostrar amor. Su familia asegura que cada receta lleva el mismo ingrediente especial: dedicación.
La “santurrona” del barrio
La fe ha acompañado a doña Nena desde su infancia. Entre risas recuerda que, cuando era niña, muchos le decían “santurrona”, porque siempre participaba activamente en las actividades de la Iglesia y disfrutaba involucrarse en todo lo relacionado con la vida parroquial. Lejos de incomodarle, hoy recuerda aquel apodo con mucho cariño. Su espiritualidad continúa siendo uno de los pilares que sostienen su vida.
A sus 98 años, doña Nena demuestra que la memoria también puede conservarse a través de las canciones y de los recuerdos más felices. Su voz sigue llenando de vida cada alabanza y cada reunión familiar, mientras su sonrisa contagia a quienes tienen la oportunidad de conocerla.
En Atenas muchos la admiran por su vitalidad, pero, sobre todo, por la alegría con la que ha decidido vivir cada etapa de su vida. Porque algunas personas envejecen… y otras, como doña Nena, simplemente siguen cantándole a la vida.

