POR Johnny López | 2 de febrero de 2026, 18:45 PM

Pocas personas en Costa Rica pueden decir que el mar pronuncia su nombre cada vez que alguien pregunta cómo llegar. Bonifacio Álvarez es una de ellas. A sus 82 años, vive en Isla Caballo, específicamente en Playa Bonifacio, un rincón del Golfo de Nicoya que lleva su apellido y también su historia.

“Llegué a la isla cuando tenía 10 años. Le doy gracias a Dios por este lugar, porque para mí es una bendición”, cuenta don Bonifacio, mientras observa el mar que ha sido testigo silencioso de toda su vida. Llegó siendo apenas un niño, junto a su hermano mayor, en busca de trabajo y oportunidades.

Aquí aprendió a ganarse la vida desde muy joven. “Éramos carboneros. Aquí aprendí junto a mi hermano, que en paz descanse”, recuerda. Con esfuerzo, paciencia y jornadas duras, este pedacito de tierra dejó de ser solo un sitio de paso para convertirse en su hogar definitivo.

Con el paso de los años, don Bonifacio no solo echó raíces, sino que formó una familia. Hoy, alrededor de su casa se levantan las viviendas de sus hijos. Vive rodeado de los suyos, con el sonido constante de las olas y el mar justo frente a su puerta.

En Playa Bonifacio no hay lujos, pero tampoco carencias. Hay tranquilidad, hay familia, hay memoria. Hay una vida construida con sencillez y gratitud. Actualmente, cerca de 250 familias habitan la isla y comparten ese mismo sentido de comunidad.

Su nombre quedó marcado en el mapa, pero sobre todo en la historia de Isla Caballo. Porque más allá de una playa que lleva su apellido, Bonifacio Álvarez es símbolo de pertenencia, trabajo honesto y del profundo amor por la tierra que solo entiende quien ha crecido junto al mar. 

Para conocer más de su historia y recorrer este lugar, le invitamos a repasar el reportaje en el video disponible en la portada del artículo.

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