POR Diana Vásquez | 23 de junio de 2025, 17:55 PM

Cada tarde, en algún rincón donde la música suena y el ambiente se llena de alegría, aparece una figura que muchos reconocen: Doña María Alvarado. Tiene 79 años, viste con colores vivos y camina con una determinación que desarma. No va para ver, va a bailar. Siempre.

Con una constancia admirable, busca espacios donde la música convoca. Salones comunales, actividades de barrio o fiestas abiertas, cualquier lugar es bueno para lanzarse a la pista. Y mientras muchas personas jóvenes se quedan sentadas, ella se levanta, se mueve, sonríe y contagia a quienes la rodean.

La reconocen por su entusiasmo, por su entrega y por su habilidad para encontrar pareja de baile, incluso si llegó sola. Su edad no es un obstáculo: es, más bien, un emblema que lleva con orgullo. Aunque enfrenta problemas de salud como cualquier adulto mayor, no deja que eso le arrebate la movilidad ni la alegría.

Su presencia no pasa desapercibida. Cada paso que da transmite un mensaje poderoso: mantenerse activo y con buena actitud puede ser más efectivo que cualquier tratamiento. Doña María no busca llamar la atención, pero termina inspirando.

Fiel a su cita diaria con la música, demuestra que el baile es más que un pasatiempo: es su forma de mantenerse viva. Conózcala en el video que está en la portada de este artículo.

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