POR Johnny López | 18 de mayo de 2026, 17:55 PM

En una casa de la comunidad de La Legua de Aserrí ocurre algo todos los días que ya forma parte de la rutina familiar: una misa. El encargado de celebrarla es Alonso Quirós Espinoza, un niño de apenas 6 años que, entre juegos, cantos y oraciones, vive su fe con una devoción que sorprende a quienes lo conocen.

Con una pequeña casulla, cantos de entrada y el saludo "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", Alonso se transforma en el "Padre Alonso", como ya muchos vecinos lo llaman con cariño.

"Desde que mi abuela estaba viva, yo pasaba con ella rezando la coronilla", recuerda el pequeño, explicando cómo nació su gusto por todo lo relacionado con la Iglesia.
Pero según su familia, esta inclinación comenzó mucho antes. 

"Desde que tenía noción de juego, cuando daba sus primeros pasos, él buscaba las mantillas y se las ponía en la espalda y hacía procesión", relata su mamá, Laura Espinoza. "Entonces uno descubría algo en él. Un día mi hermano me dijo: 'ese chiquito quiere vestirse de padre'. Yo le hice una casulla y después ya no se la quería quitar".

Su papá, Roberth Quirós, describe con orgullo la reacción de quienes lo conocen. "Nos sentimos contentos. La gente lo reconoce, le tiene cariño y cuando lo ven lo saludan: 'Padre Alonso', le dicen", comenta entre sonrisas.

Lo que para muchos podría parecer un juego infantil, para Alonso es una manera auténtica de expresar su amor por Dios y su cercanía con la fe.

La historia de un milagro

Detrás del Padre Alonso hay otra historia: la de una familia que esperó años por un hijo que los médicos dijeron que sería imposible.

Alonso nació el 13 de abril de 2020, y para su familia ese día sigue siendo visto como un verdadero milagro. "A mi edad madura ya yo había perdido la esperanza de ser madre, porque no lo había logrado y además había tenido una complicación de salud", recuerda Laura. "Ya me había hecho la idea de que no iba a ser posible. Pero a los 45 años Dios nos regaló esa bendición".

Su padre también guarda con emoción el momento que marcó un antes y un después.

"Médicamente era imposible. Pero un día fuimos a Cartago y yo entré a la Basílica de rodillas, pidiéndole a la Virgen su intercesión por un milagro", cuenta.

Familiares, amigos e incluso médicos hablan de la llegada de Alonso como algo inesperado y profundamente especial. Hoy, mientras el pequeño juega a celebrar misa y sueña con servir a Dios, sus padres viven agradecidos por tener al hijo que durante tanto tiempo esperaron.

Para conocer de cerca la historia del Padre Alonso y ver cómo celebra su misa diaria, no deje de revisar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

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