POR Rubén McAdam | 2 de noviembre de 2026, 18:55 PM

Hubo una época en la que el sonido del ferrocarril anunciaba la llegada de pasajeros a Río Grande de Atenas. Las personas esperaban en la estación, los trabajadores se preparaban para recibir el tren y las señoras de la comunidad ofrecían alimentos a quienes realizaban el recorrido. Aunque aquellos viajes quedaron en el pasado, existe un lugar donde todavía es posible reencontrarse con parte de esa historia. Se trata del Museo Ferroviario de Río Grande de Atenas, un antiguo edificio que conserva los recuerdos de una Costa Rica que se movilizaba sobre rieles.

La construcción data de 1910 y durante años funcionó como una estación ferroviaria. Sin embargo, en 1988 comenzó una nueva etapa al convertirse en museo, gracias a la iniciativa de un vecino de la zona que comprendió la importancia de preservar aquellos recuerdos. El inmueble fue declarado patrimonio arquitectónico nacional y hoy resguarda una colección de objetos que permiten conocer cómo era la vida cotidiana de generaciones anteriores. Lo que alguna vez fue un punto de partida y llegada de pasajeros se convirtió en un espacio para viajar al pasado (ver video adjunto).

Un recorrido por los recuerdos de nuestros abuelos

Durante nuestra visita encontramos diferentes salas dedicadas a conservar objetos que, aunque hoy parecen antiguos, fueron indispensables en su momento. Una de ellas recrea una oficina de la época y exhibe un telégrafo, aquel instrumento que permitía enviar mensajes a grandes distancias mucho antes de la aparición de los teléfonos celulares. Incluso pudimos observar una demostración de cómo funcionaba este sistema de comunicación. También encontramos antiguos billetes y monedas que permiten recordar cómo ha cambiado el dinero con el paso de los años.

El recorrido continúa por una sección dedicada a las actividades agrícolas, donde se exhiben herramientas que utilizaban los trabajadores del campo. También existe un espacio reservado para los juegos tradicionales, una oportunidad para que los niños descubran cómo se entretenían sus abuelos cuando todavía no existían los videojuegos ni las pantallas digitales. Cada objeto cuenta una pequeña parte de la historia de quienes vivieron en aquella época. Y juntos permiten comprender cuánto ha cambiado la vida de los costarricenses.

Uno de los espacios más especiales es la galería fotográfica, donde se conservan imágenes de la antigua actividad ferroviaria. Allí aparecen trabajadores, pasajeros y personas que formaron parte de la historia de la estación. Entre ellas destacan las mujeres que ofrecían alimentos a quienes viajaban en tren, una actividad que también formaba parte de la dinámica económica y social de la comunidad. Sus rostros quedaron inmortalizados como testimonio de una época en la que el ferrocarril era mucho más que un medio de transporte.

El museo también exhibe equipo ferroviario antiguo y una recreación del interior de un vagón, que permite imaginar cómo viajaban los pasajeros. Estos espacios acercan a los visitantes a una experiencia que las nuevas generaciones conocen principalmente por fotografías y relatos familiares. Así, el antiguo edificio continúa cumpliendo una función importante para la comunidad, aunque ahora sus visitantes llegan para conocer la historia y no para abordar un tren.

Un puente que también cuenta historias

Muy cerca del museo se encuentra otro de los grandes atractivos de Río Grande: su histórico puente ferroviario, construido en 1901. Esta estructura forma parte del paisaje y del legado que dejó el ferrocarril en la región. Su presencia recuerda la importancia que tuvieron las vías férreas para conectar comunidades y facilitar el transporte de personas y mercancías. Por eso, visitar el museo también representa una oportunidad para conocer parte del patrimonio que todavía permanece en sus alrededores.

Quienes deseen realizar este viaje al pasado pueden visitar el Museo Ferroviario de Río Grande de Atenas los domingos, de 9 a. m. a 5 p. m. También es posible coordinar recorridos entre semana mediante una cita previa. Para obtener más información o realizar una reservación, los interesados pueden comunicarse al 8757-6953.

En el video adjunto a esta nota le mostramos algunos de los objetos más curiosos que encontramos durante nuestra visita y las historias que todavía se conservan dentro de la antigua estación.

Porque aunque hace muchos años el tren dejó de detenerse en esta estación, los recuerdos de quienes alguna vez lo abordaron todavía tienen un lugar al cual regresar.

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