MasQN
Dos amigas convierten la adversidad en una innovadora granja de insectos
Su emprendimiento aprovecha un recurso que normalmente podría pasar desapercibido: las excretas de larvas y escarabajos.
Desde que el sol comienza a asomarse, a las 6 de la mañana, don Ronald Sancho ya está en la finca. Vecino de San Pablo de Heredia, dedica sus días a alimentar a los animales, volar pala y cuidar con orgullo cada rincón del campo (ver video adjunto).
Es una rutina que conoce desde siempre y que lleva en la sangre. Su papá y su abuelo le enseñaron a amar esta vida, y hoy él mantiene viva esa herencia con trabajo, dedicación y mucho cariño por la tierra.
Entre animales, madrugadas y largas jornadas, don Ronald demuestra que el trabajo del campo no solo alimenta familias, también conserva historias y tradiciones que pasan de generación en generación.
Y entre sus compañeros de finca hay hasta un enorme toro que forma parte de esas historias. Porque detrás de cada jornada hay esfuerzo, pero también alegría, orgullo y una profunda conexión con las raíces.
Don Ronald nos recuerda que hay pasiones que se heredan, pero que se mantienen vivas cuando se trabajan con el corazón.