POR Sebastián Durango | 1 de septiembre de 2026, 18:55 PM

Desde que el sol comienza a asomarse, a las 6 de la mañana, don Ronald Sancho ya está en la finca. Vecino de San Pablo de Heredia, dedica sus días a alimentar a los animales, volar pala y cuidar con orgullo cada rincón del campo (ver video adjunto).

Es una rutina que conoce desde siempre y que lleva en la sangre. Su papá y su abuelo le enseñaron a amar esta vida, y hoy él mantiene viva esa herencia con trabajo, dedicación y mucho cariño por la tierra.

Entre animales, madrugadas y largas jornadas, don Ronald demuestra que el trabajo del campo no solo alimenta familias, también conserva historias y tradiciones que pasan de generación en generación.

Y entre sus compañeros de finca hay hasta un enorme toro que forma parte de esas historias. Porque detrás de cada jornada hay esfuerzo, pero también alegría, orgullo y una profunda conexión con las raíces.

Don Ronald nos recuerda que hay pasiones que se heredan, pero que se mantienen vivas cuando se trabajan con el corazón.

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