POR Rubén McAdam | 24 de julio de 2026, 18:55 PM

En una cocina de un hotel guanacasteco, entre ollas, cuchillos y recetas de alta gastronomía, Dinia Matarrita aprende una profesión que hace apenas unas décadas habría sido impensable para muchas familias guanacastecas. Tiene 44 años, es madre de dos hijos y, durante buena parte de su vida, se dedicó a ser ama de casa. Hoy cambió el delantal del hogar por el uniforme de estudiante de cocina, decidida a demostrar que nunca es tarde para comenzar de nuevo (ver video adjunto).

La decisión no fue sencilla, pero sí estuvo llena de apoyo. Fue uno de sus hijos quien la animó a dar el paso y le recordó que todavía podía estudiar, crecer y construir un nuevo camino. Motivada por esas palabras, se matriculó en el Programa de Educación Dual que el Instituto Nacional de Aprendizaje desarrolla en alianza con Reserva Conchal. Ahora divide sus días entre clases, práctica y el sueño de convertirse en una profesional de la gastronomía.

Un destino que antes parecía escrito

Mientras Dinia se prepara para entrar a la cocina, basta con mirar hacia atrás para entender cuánto ha cambiado Guanacaste. Durante generaciones, los oficios parecían heredarse casi como un apellido. Su padre dedicó su vida al campo y recorría distintos lugares del país vendiendo verduras. Antes que él, el abuelo de Dinia también trabajó la tierra, al igual que su bisabuelo.

La historia de las mujeres de su familia seguía un patrón muy similar. Su madre, su abuela y su bisabuela fueron amas de casa. En aquella época, las oportunidades para estudiar una carrera técnica o especializarse en turismo prácticamente no existían en la provincia. El futuro laboral estaba estrechamente ligado a la tradición familiar.

El turismo cambió la historia

Ese panorama comenzó a transformarse a partir de la década de 1990, cuando el Instituto Costarricense de Turismo impulsó la campaña internacional “Costa Rica sin ingredientes artificiales”. La estrategia posicionó al país como un destino turístico de naturaleza y sostenibilidad, atrayendo una importante inversión hotelera, especialmente en Guanacaste.

Con la llegada de grandes desarrollos turísticos también aparecieron nuevas necesidades. Se multiplicaron los empleos en hotelería, gastronomía, servicio al cliente, mantenimiento, recreación y hospitalidad. Además, el dominio del inglés pasó de ser una habilidad poco común a convertirse en una herramienta prácticamente indispensable para miles de trabajadores de la provincia.

Aquella transformación rompió con una realidad que durante décadas parecía inamovible. Por primera vez, muchos jóvenes y adultos pudieron aspirar a profesiones completamente distintas a las de sus padres y abuelos. Los oficios dejaron de heredarse obligatoriamente y comenzaron a elegirse.

Una oportunidad para transformar vidas

Dinia es parte de esa nueva generación de guanacastecos que encontró una puerta abierta gracias a la educación técnica. En Reserva Conchal aprende técnicas de cocina profesional mientras desarrolla experiencia en un entorno real de trabajo, algo que fortalece tanto sus conocimientos como su confianza.

El Programa de Educación Dual, creado en 2014 mediante una alianza entre el INA y Reserva Conchal, fue pionero en Costa Rica incluso antes de la aprobación de la Ley de Educación y Formación Técnica Dual. Su modelo combina la formación académica con la práctica profesional, permitiendo que los estudiantes aprendan directamente dentro de la operación hotelera.

Durante más de diez años ha preparado talento en áreas como operaciones de asistencia en cocina, servicios de alimentos y bebidas, mantenimiento para alojamiento temporal y, más recientemente, estética de manos y pies para responder a la demanda de los spas de la región. En 2024 también incorporó un curso de Inteligencia Artificial en alianza con Universidad Cenfotec, ampliando las oportunidades de formación tecnológica para los estudiantes.

El programa ofrece becas, alimentación, orientación profesional y acompañamiento integral para reducir las barreras económicas que muchas personas enfrentan. Además de los conocimientos técnicos, los participantes fortalecen habilidades como liderazgo, trabajo en equipo, responsabilidad y vocación de servicio.

Hasta la fecha, la iniciativa ha graduado a más de 400 estudiantes, registra una empleabilidad superior al 85% y más del 70% de sus egresados actualmente forman parte del equipo de trabajo de Reserva Conchal.

Una nueva historia para Guanacaste

Cuando Dinia termina una jornada entre ingredientes, recetas y técnicas culinarias, representa mucho más que una estudiante de cocina. Su historia refleja el cambio profundo que ha vivido Guanacaste durante las últimas décadas. Una provincia donde antes el destino laboral estaba marcado por generaciones hoy ofrece oportunidades para reinventarse, estudiar y construir un futuro diferente.

Su padre trabajó la tierra. Su abuelo también. Su bisabuelo hizo lo mismo. Ella, en cambio, aprendió que los sueños no tienen edad y que el futuro ya no depende del oficio que heredó la familia, sino del camino que cada persona decide recorrer. En Guanacaste, el turismo no solo transformó la economía; también cambió las historias de miles de familias que, como la de Dinia, descubrieron que siempre es posible escribir un nuevo capítulo.

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