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Arelys Torres: siete hijos, una separación y un emprendimiento que cambió su vida
Esta vecina de San Sebastián, San José, encontró en la confección de botargas una forma de emprender y sostener a su familia con esfuerzo y creatividad.
En Venecia de San Carlos, hay voces que no pasan desapercibidas. Algunas se reconocen por su timbre, otras por la emoción que transmiten. La de Rosmary Retana reúne ambas cosas. Conocida como “la tres erres”, su presencia se ha convertido en parte del paisaje sonoro de la comunidad.
Su relación con la música comenzó desde muy pequeña, en un entorno familiar donde cantar no era una excepción, sino una práctica constante. Fueron sus padres quienes le transmitieron ese vínculo, sembrando una afinidad que con el tiempo se transformó en vocación.
A medida que crecía, su talento encontró nuevos espacios. Participó en el programa Fantástico, una experiencia que le permitió llevar su voz a una audiencia más amplia. Sin embargo, su identidad musical no se construyó en los escenarios televisivos, sino en su comunidad.
Rosmary ha desarrollado un repertorio que dialoga con su entorno. Sus canciones no solo buscan entretener, también reflejan el sentido de pertenencia que mantiene con Venecia. Entre ellas destaca una composición que muchos consideran un himno local, una pieza que resume el vínculo entre su voz y la historia del lugar.
Más allá de la técnica, hay un rasgo que quienes la conocen destacan de forma constante: su actitud. Rosmary no se limita a interpretar canciones. Su forma de cantar transmite una energía que se contagia, convirtiendo cada presentación en un espacio compartido.
En ese intercambio, la música cumple una función que va más allá del entretenimiento. Se convierte en memoria, en identidad y en una forma de sostener la relación con el territorio.
Si desea conocer más sobre Rosmary Retana y escuchar su música, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.